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Xalapa

Escenarios: Descontento en Veracruz

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•Lo peor: el desempleo  •Y los salarios de hambre

 

LUIS_VELAZQUEZI

Hay descontento en Veracruz porque hay impunidad.

Cientos de desaparecidos, por ejemplo, cuyos familiares ni una noticia tienen, ni siquiera, vaya, un detenido, un indiciado. Con el riesgo, incluso, de que los expedientes estén archivados, porque cada semana se amontonan más levantados, y la vida sigue, avasallante, rebasando el principio de autoridad.

Hay descontento porque de norte a sur y de este a oeste de Veracruz siguen los muertos y los secuestrados y por más alarde de la llamada Fuerza Civil resulta insuficiente. El cáncer ha podrido tanto al sistema político como a la capacidad del Estado de Derecho.

Hay descontento porque cada jefe de familia mete la mano al bolsillo y las necesidades del hogar rebasan por completo a su dinerito.

Y hay descontento porque hay desempleo, y subempleo con salarios de hambre, y migración de Veracruz a la frontera norte y a Estados Unidos, con el riesgo de que en el otro lado la patrulla fronteriza primero y después la migra te detenga.

Y según fue denunciado por la Unidad de Género de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (su titular despedida de forma iracunda y soez por el presidente, Fernando Perera Escamilla), las mujeres migrantes de Veracruz incautadas por los traficantes de carne humana y sometidas al vejamen sexual.

Hay descontento porque la desigualdad social y económica se multiplica, cierto, cierto, cierto, de igual manera como en otras latitudes del país y del mundo; pero, bueno, el mundo nuestro es Veracruz y por tanto referimos el descontento aquí.

Hay descontento porque desde la elite priista en el poder gobierna y ejerce el poder con exclusión donde unos cuantos se reparten hacha, calabaza y miel, sin rendir nunca, jamás, cuentas porque los órganos fiscalizadores (ORFIS, Comisión de Vigilancia del Congreso, Contraloría, etcétera) están al servicio de la cúpula en el poder público.

II

Hay descontento por la baja, pésima calidad educativa en la primaria, la secundaria, el bachillerato y en la universidad.

Y lo peor: porque hay 242 universidades públicas y privadas, la mayoría mercaderes de la educación, ofertando las carreras tradicionales (Leyes, Contabilidad, Odontología, Medicina, Veterinaria, Ingenierías y Comunicación, entre otras), saturadas en el mercado, sin ninguna perspectiva de empleo para los egresados.

Y los padres haciendo un esfuerzo económico y social para que los hijos estudien, y de pronto, zas, toparse con la realidad adversa como es el desempleo.

Hay descontento por las grandes fallas en el sistema de salud donde, y por ejemplo, los niños y los ancianos y las mujeres indígenas en las ocho regiones étnicas de Veracruz mueren de un terrible y espantoso dolor de cabeza y una diarrea intolerable y porque, además, el centro de salud más cercano está a cuatro, cinco horas de camino.

Y, por tanto, necesitan trasladar a su enfermo en un catre que los vecinos cargan en el camino, y cuando llegan al lugar de los hechos el centro de salud está cerrado y/o está abierto, sin médico y con enfermeras; con médico y sin enfermeras… y sin medicinas.

III

Hay descontento por la ligereza con que la elite priista ejerce el poder.

Siempre humillando la dignidad humana, la dignidad de los habitantes de Veracruz, con el menosprecio y el desprecio por delante, narcisistas y mesiánicos.

Pero, más aún, porque la mayoría se pitorrean… hasta de las marchas de los familiares de los desaparecidos.

Hay descontento porque ya se fueron cuatro años del sexenio duartista en promesas y expectativas, y ni modo que en los próximos dos años restantes, con elecciones de diputados federales y gobernador, la vida cotidiana sea enaltecida.

Un sexenio más se ha ido, aun cuando por fortuna la pesadilla pronto habrá de acabar…