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Xalapa

Escenarios: Duarte estuvo con Fidel

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LUIS VELÁZQUEZ

 

•Ejerció confianza absoluta •Hay co/rresponsabilidad…

I

El gobernador de Veracruz dice: “No quiero rehuir a mi responsabilidad ni echar culpas a otros. Simple y llanamente decir con datos duros en qué condiciones me toca llegar a la administración.

Y me tocó llegar en condiciones muy complicadas” (Notiver, 10 de noviembre, portada, “El gobernador soy yo”).

Pues bien, a partir de ahí habría de precisar lo siguiente: Javier Duarte fue pieza clave y fundamental en el sexenio de Fidel Herrera, donde, como él mismo expresa, “había corrupción en corporaciones policiacas y de seguridad”.

Pero de igual manera hubo derroche y dispendio de los recursos estatales.

Así, fue subsecretario de Finanzas y Planeación con facultades totales para secretario, pues el titular, Rafael Murillo Pérez, terminó reducido a una figurita de papel.

Fue secretario de Finanzas con toda la fuerza económica, financiera, política y social del mundo, pues era el político de mayor confianza del góber fogoso y de su familia, además.

Fue candidato a y diputado federal y de cualquier manera seguía mandando en SEFIPLAN.

Fue candidato a y gobernador electo, y de cualquier forma seguía mandando en SEFIPLAN.

Es decir, en el fidelazgo usufructuó el poder absoluto, por encima del resto de los secretarios del gabinete legal y ampliado de Fidel Herrera.

Y no obstante el dispendio en las finanzas y la corrupción policiaca y de seguridad… Javier Duarte se mantuvo en sus cargos públicos, antes, mucho antes de que marcara su raya y, en todo caso, renunciara al fidelazgo.

Se quedó ahí.

 

II

Incluso, a pesar del derroche visible y manifiesto, Fidel Herrera gastando a diestra y siniestra sin ningún control, el titular de SEFIPLAN todo le toleró.

Claro, en la primera parte del sexenio, nunca, jamás, llegó a sentirse ni mirarse como el candidato fidelista a la gubernatura.

Pero cuando Pepe Yunes fue derrotado en las urnas como candidato a senador, hasta donde se sabe, si se sabe bien, Duarte sintió la misma revelación de San Pablo en el camino a Damasco y supo que podía.

Y a partir del momento platicó con Pepe Yunes, con quien desde entonces han cultivado una relación amical fuera de serie, y quedó claro que Duarte la buscaría.

“Tienes mi apoyo” le dijo Yunes Zorrilla.

 

III

Cierto, Duarte llegó a la gubernatura “en condiciones muy complicadas” ocurridas en el sexenio anterior.

Pero él estaba ahí como parte clave del engranaje del aparato fidelista.

Por ejemplo, hacia el final del sexenio anterior, el secretario de Finanzas, Salvador Sánchez, prefirió renunciar antes, mucho antes de firmar la solicitud de crédito de diez mil millones de pesos tramitada al cuarto para las doce.

Por ejemplo, el primer titular de SEFIPLAN del góber fogoso, Rafael Murillo Pérez, renunció al cargo porque había sido achicado a una figurita de barro.

Por ejemplo, Tomás Ruiz González dejó SEFIPLAN cansando de ser “el niño bonito”, con relaciones políticas, económicas y financieras en el altiplano que ayudaron, y mucho, a evitar el naufragio del barco sexenal.

Y sin embargo, Duarte se quedó al lado de Fidel Herrera, aquel que le diera “la gran oportunidad de crecimiento político en mi vida”.

El mismito que “me permitiera desarrollarme como servidor público’’ y a quien “le estoy agradecido”.

El mismo a quien ahora crítica, evidencia y cuestiona y a quien pretende poner en su lugar.

 

IV

Pero durante seis años todo le convalidó.

En todo caso calló, guardó silencio, se volvió sordo, nada oía, nada miraba, nada hablaba, mientras la corrupción policíaca y el derroche y el dispendio alcanzaron la peor locura gubernamental en la historia política de Veracruz… que, por cierto, nunca ocurrió en los peores sexenios, Agustín Acosta Lagunes y Patricio Chirinos Calero, y que no obstante la inseguridad sanearon las finanzas, y como en el caso de Acosta Lagunes que dejó 40 mil millones de pesos en caja al sucesor, Fernando Gutiérrez Barrios.

Y, bueno, tal coincidencia histórica en tiempo y espacio de Duarte con Fidel Herrera se llama co/rresponsabilidad en la tarea de gobernar y ejercer el poder, aunque “El tío” haya sido el jefe máximo.

Un empresario le llamaría socio. Los malosos, complicidad.