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Escenarios: Heredar el poder

•Nepotismo jarocho

•Esposas alcaldesas

Luis Velázquez

05 de enero de 2021

UNO. Heredar el poder

El nepotismo, el tráfico de influencias, el conflicto de intereses, y su majestad, “El Señor Don Dedo” forma parte del AND de los políticos jarochos, igual, igualito que en el resto del continente.

Por ejemplo, varios presidentes municipales y diputados federales están obsesionados con heredar la silla embrujada del palacio a familiares, entre ellos, y de preferencia, hijos y esposas.

El colmo: a las esposas.

Entre otros, los siguientes.

DOS. Esposas alcaldesas

En Ángel R. Cabada, el demócrata de todos los tiempos, el perredista Arturo Hérviz, tiene como candidato favorito y único a la alcaldía a un hijo, de igual manera, digamos, como su esposa, la exdiputada y exedil, Yazmín Copete, heredara el cargo en Santiago Tuxtla a un hijo y la curul a la nuera.

En Tres Valles, el diputado federal por el partido MORENA, de López Obrador, la purificación moral y la honestidad valiente, dueño de las tiendas “Loren”, quiere la alcaldía para su esposita.

En Tlalixcoyan, el alcalde panista, Agustín Aburto, sueña con imponer a su esposa en el trono imperial y faraónico del pueblo, más famoso ahora cuando una chica de veinte años de edad fue elegida Miss México.

En Acula, el alcalde ha decidido que su esposa será la candidata a la presidencia municipal.

TRES. Esposas bienamadas

A mediados del año 2018, treinta millones de mexicanos votaron en las urnas por López Obrador para presidente de la república, hartos, irritados, encabritados, molestos con tanta corrupción política de los priistas, panistas y perredistas.

Entre otras cositas, por el nepotismo.

Y sin embargo, en ningún momento las tribus perredistas aprendieron la lección.

El conflicto de intereses imponiendo a los familiares como candidatos sucesores está “al rojo vivo”.

Quizá son buenos lectores de la Biblia, donde hace más de dos mil años la historia cuenta que los jefes tribales heredaban el poder únicamente a los hijos así tuvieran diez años de edad, y, además, para el resto de sus vidas.

Nunca las esposas fueron merecedoras de la herencia política. Ahora, en Veracruz, como en otras latitudes geográficas, bienamadas y privilegiadas.

CUATRO. Feudos de poder

El filósofo de la Cuenca del Papaloapan, Fidel Herrera Beltrán, describió a las elites políticas con par de frases memorables y citables.

La primera, “no tienen llenadera”. Y la segunda, “son unos succionadores que con tal de quedarse con el recurso lácteo…, lo mismo chupan arriba que abajo”.

El más indicativo y significativo, por ahora, Arturo Hérviz, quien desde que apareció en el palenque político sigue ahí, alternando cargos públicos, y de paso, formando una unión de cañeros, cañero que también es.

Por segunda ocasión, presidente municipal de su pueblo, Ángel R. Cabada, su feudo y parcela de poder.

De algún modo se parece a la madre del dictador de Nicaragua, Anastacio Somoza, quien, depuesto por los sandinistas, avisó por teléfono a su madre vacacionando en Estados Unidos y diciéndole que permaneciera allá.

Entonces, la madre le contestó con una pregunta:

“Pues no que Nicaragua era nuestra?”.

CINCO. Prueba ácida de las urnas

Falta, claro, primero, si se salen con la suya y son nominados candidatos.

Y segundo, y de ser así, si ganaran en las urnas.

En todo caso, bien se aplicaría la enseñanza del politólogo Giovanni Sartori de que en política gana… quien trae el billete.

Y a todos, unos más, otros menos, el billete sobra.

Y si les falta, qué caray, bien pueden “ordeñar la vaca” municipal y financiar desde los Ayuntamientos las campañas electorales.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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