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Xalapa

Escenarios: Negocios cerrados

•Moteles prósperos

•La calentura está canija

Luis Velázquez

22 de diciembre de 2020

UNO. Moteles prósperos

Montón de negocios han bajado el telón en el tiempo de las dos pandemias. El COVID y la recesión.

Comercios, negocios, changarros, empresas, industrias, fábricas, unas, de plano, quebradas. Cierre definitivo. Otras, con baja producción. Muchas, reduciendo salarios al cincuenta por ciento. Todas, despidiendo personal.

El desempleo, en uno de los más altos decibeles. Bastaría referir que el Seguro Social, Delegación Veracruz/sur, reportó que de los meses de abril a mayo se perdieron treinta mil empleos (Diario de Xalapa, Mayra Figueiras).

Hay par de negocios que, sin embargo, están florecientes. Uno, claro, las funerarias. Y dos, los moteles.

DOS. La calentura está canija

Cierto, ningún motel de 5, 4, 3 y 2 estrellas, ha quebrado. El COVID inspira miedo, terror, pánico y muerte. El riesgo de contagiarse es alto. Y más si se considera que viajó de una provincia de China al resto del mundo y a Veracruz.

Pero como dice el rock star del barrio, el coronavirus es peligroso, pero la calentura es más intensa.

Y ni hablar, para felicidad y dicha de los dueños de moteles.

TRES. Amores clandestinos

Más, mucho más porque en términos generales se trata de amores prohibidos. Quizá, los más intensos de la vida. Pero, al mismo tiempo, con el COVID, los más riesgosos.

Pero los amores prohibidos frenéticos y avasallantes. Ta’canijo, por ejemplo, una abstinencia sexual de diez meses que van con la pareja deseada.

Sobre todo cuando, de pronto, la pareja descubre el terrible y espantoso riesgo de que con el rebrote quizá ya nunca vuelvan a encontrarse.

Y por eso mismo, más vale arriesgarse… quien quita y nada pase.

CUATRO. Y hasta subieron la renta

La pareja puede, incluso, hablar por teléfono al motel de su preferencia y preguntar si los cuartos están sanitizados y la respuesta será un juramento ante Dios de que están más aromatizados que nunca.

Incluso, la certeza de que las sabanas las cambian luego luego.

Y será verdad o mentira, pero los cuerpos incendiados con el deseo furtivo son trepidantes.

Es más, así como los restaurantes aprovecharon el COVID para aumentar los precios, también en los moteles hay un ligerito aumento que de granito de maíz se va llenando el buche de la gallinita en el corral.

CINCO. Table-dance en moteles

En los moteles se aplica la frase memorable de la secretaría de Turismo de que “Veracruz se antoja”.

¡Claro que se antoja! Bastaría referir, dice el terapeuta sexual, que luego de una sesión de los amantes las parejas suelen regresar a casa dichosas y felices, listas para jugar a “Los encantados” con los niños y hacer piojito a la pareja conyugal.

Entonces, ni modo de coartar la posibilidad.

Incluso, hay moteles que hasta servicio de table-dance ofrecen pues se han aliado con las taiboleras para 4 horas inolvidables.

SEIS. Avasallante deseo

Por fortuna hay políticos dueños de moteles.

El ciclo empresarial bien lo podrían cerrarse con una funeraria que pusieran pues el COVID va para largo y ninguna señal de que la cuarentena pudiera levantarse, con todo y vacunita.

Y mientras la SECTUR lanzó una cruzada turística para jalar, digamos, turismo a Veracruz, los moteleros ninguna promoción necesitan. El deseo sexual es frenético. El sexo mueve el mundo decía Sigmund Freud. Y si alguna duda existiera ahí está Kevin, el Porky de la Universidad Veracruzana, expulsado luego de una protesta estudiantil por filtrar fotos íntimas de una alumna, su compañera.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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