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Xalapa

Escenarios: Tiempo violento

•Viaje sombrío

•Inseguridad y COVID

Luis Velázquez

02 de marzo de 2021

UNO. Tiempo violento

Todos los días en la prensa publican noticias de muertos en Veracruz por el COVID. Igual, que en el resto del país.

Y los hay de todas las edades. Más, claro, de ancianos. La edad, los achaques, las defensas bajas, la proclividad a la muerte.

Y los hay entre los pobres y entre los ricos. Y es uno de los peores tiempos en la historia local.

Tanto que, por ejemplo, el grueso de la población ha olvidado, habría olvidado, parecer olvidar, el número de muertos por la violencia.

Violencia física, con los carteles y cartelitos. Violencia sanitaria, con el COVID.

DOS. Viaje sombrío

Hemos rebasado los ciento ochenta mil muertos en el país. Y por ningún lado se mira una lucecita alumbrando el largo y fatídico túnel.

Más que túnel, un viaje sombrío a lo más profundo del fondo de la tierra.

La muerte, incluso, tiene carta de adopción. En vez del saludo entre los amigos, la pregunta institucional. ¿Ya sabes que murió la abuelita de…? ¿Sabes que el papá de… está en el hospital desde hace quince días luchando contra la pandemia?

TRES. 50 muertos por día

Compras, lees y repasas los titulares de la portada mediática y luego enseguida, brotan los números.

Es la noticia principal. Muchas veces, de 8 columnas. Días sórdidos y siniestros en que han llegado a morir, de forma oficial, unas treinta, cuarenta, cincuenta personas.

Además, claro, de los muertos (y que son mucho más) que fallecen en sus casas, sin que nadie, digamos, los reporte a la secretaría de Salud o Jurisdicción Sanitaria.

Los muertos causan la percepción de un Veracruz, un país, en guerra.

CUATRO. Morir en la soledad

Los días y las noches están llenos de terror y horror. Más, porque el concepto de la muerte ha sido modificado por las circunstancias.

A, mueres por COVID en el hospital y luego enseguida envían el cadáver a la funeraria para la cremación.

B, la funeraria entrega las cenizas en urnas a los familiares y cobra, desde luego, el servicio.

C, el moribundo nunca pudo despedirse de la familia, la esposa, los hijos, los abuelos, los primos, los tíos, los amigos, los vecinos.

D, el muerto falleció en la más terrible y espantosa soledad y sin la bendición sacerdotal.

CINCO. El triunfo de la vida

Hay una sicosis. La apuesta está lejos de ubicarse en evitar el contagio, sino en que infectada la persona pueda sobrevivir. Y lo que significa un triunfo. El triunfo de la vida.

La obsesiva obsesión de vivir. Más, cuando de pronto, las noticias anuncian que hay mascotas de los niños y hasta caballos y gorilas con el coronavirus.

Los humanos transmitiendo la pandemia a los animales.

Sicosis también para vacunarse. Ahora, en el mes que camina, que le toca a los ancianos. Miles que han muerto. La población más frágil y expuesta.

SEIS. Poemas al COVID

Los días sombríos han servido para que algunos escritores escriban novelas y cuentos sobre el COVID.

Otros, por ejemplo, ensayistas, publicando libros documentados.

Un reportero, el maestro de Educación Física, Diego Hernández Tejeda, publicó un libro sobre los estragos entre los deportistas del país y del mundo.

Cineastas independientes han filmado unas películas y las transmiten en las Plataformas Tecnológicas.

Falta que Christian Nodal componga una canción a Armando Manzanero, fallecido por el COVID.

Y que los poetas escriban sus poemas de amor al bichito chino y los publiciten en las redes sociales.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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