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Xalapa

Escenarios: Veracruz desmoronado

•Ejército de desempleados

•El aviso económico

Luis Velázquez

20 de enero de 2021

UNO. Veracruz desmoronado

El ejército de desempleados seguirá creciendo en el país, y en Veracruz, pues el COVID y la recesión parecen inderrotables.

Bastaría recordar que en Estados Unidos la depresión de 1930 duró diez años. Y la vida se desmoronó por completo en la nación más poderosa del planeta.

Más, mucho más en Veracruz cuando, por ejemplo, buscando una lucecita en el túnel se lee y relee la sección del aviso económico en la prensa escrita.

DOS. El aviso económico

De entrada, pocos anuncios. Y segundo, la oferta de trabajo informal en un 90, 95 por ciento.

“Solicito muchacha para trabajar en casa en limpieza general y cocinar. Necesito cocinera. Solicitamos chofer y pailero.

La Fonda de las Gordas solicita ayudante de cocina sepa palmear.

Urgente: se solicita auxiliar de cocina. Se solicitan empleados de limpieza.

Se solicita velador de 18 a 35 años.

Taquería solicita dos ayudantes para turno en la tarde/madrugada.

Soy fontanero y electricista. Trabajo a domicilio. Precios accesibles”.

TRES. Pueblo en la desgracia

En los anteriores trabajos, el pago del salario mínimo. Todos, empleos informales. En ningún caso, una licenciatura, una maestría, un doctorado.

Ofertas laborales que van y vienen y tienen como eje rector la inestabilidad.

Antes del COVID, era la misma oferta. Ahora, quizá, recrudecida.

En varias fondas, cocinas económicas y restaurancitos han despedido a personal por el delito universal de estar contagiados de la pandemia. Y ni modo.

Indicativo, por ejemplo, el anuncio solicitando velador. Tope de edad, 35 años. Un hombre de 36 años en adelante, excluido. Ya no sirve para pasar la noche en vela, la pistola en un morralito o cargada al cincho, tratando de garantizar la vida y la seguridad del patrón y la familia.

CUATRO. Jardinero sin jardines

La semana anterior, en la oficina de la secretaría de Trabajo y Previsión Social en Boca del Río, una romería en la mañana. Más de cien personas, la mayoría jóvenes, integradas en una fila gigantesca.

Y si el ciudadano de a pie se detenía para preguntar, todos, pendientes de una oferta laboral que estaban promoviendo.

El jardinero del barrio se la pasa lamentando. “En ningún lado hay trabajo”, dice. Cobra quinientos pesos por limpiar y podar el jardín y dejarlo como mesa de billar recién estrenada.

Y en muchas casas, dice, el pasto ya se convirtió en monte y en refugio de ratas, cucarachas y tlacuaches.

CINCO. Vender tortas de casa en casa

A la vuelta de la esquina, un señor puso en el garaje negocito. Está vendiendo pan traído de su pueblo, dice, porque es el mejor.

Y todos los días desde las 6 de la mañana, recién salido del horno, el olor de la panadería se dispersa.

Un vecino fue despedido. Tocó puertas y cerradas. En todos lados, el mismo poderoso argumento. El COVID.

Entonces, con la esposa decidieron hacer tortas y pambazos y todos los días ellos y los hijos los promueven entre los amigos y los vecinos.

SEIS. Temporada en el infierno

Sabrán profetas, economistas, sociólogos y chamanes, el destino laboral que nos espera.

Pero de acuerdo con la Canaco, en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río han quebrado y cerrado seis mil negocios dejando cincuenta y seis mil desempleados.

56 mil jefes de familias, con hijos y esposas. Y por más ahorritos que tengan, y con los vientos huracanados encima nada bueno puede esperarse.

La temporada en el infierno se prolonga. Y como dicen los médicos, con problemas mentales creciendo como los ácaros, la humedad y los conejos.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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