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Sabado, 19 de Setiembre de 2020
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Escenarios: Veracruz nauseabundo

  • LUIS_VELAZQUEZVeracruz nauseabundo

  • ¡Vaya olores jarochos!

  • Obedrecht, culpable

 

 UNO. Veracruz putrefacto

 

Desde muchos años, la ciudad de Veracruz ha dejado de oler a picadas y gordas. Y a “Arroz a la tumbada” y a paella. Y a torito de guanábana. Incluso, hasta el lenguaje picaresco y folklórico donde “una mentada de madre” significa el buenos días están relegados…, ni más ni menos, que por el terrible y espantoso olor a drenaje.

Cada mañana al levantarse y meterse al baño, el olor nauseabundo del drenaje hace correr a las personas al patio o a la calle.

En cada nuevo amanecer, cuando los viajantes y los turistas llegan al puerto jarocho y entran por la zona norte, todos son bienvenidos como un asqueroso olor de la llamada planta de tratamiento.

Cada día, cuando los jarochos se ejercitan en el malecón del paseo y el bulevar respiran y aspiran el olor putrefacto del drenaje a la orilla de la playa y desde la bahía.

El agua sale de la llave negra y amarillenta, sucia y cochina, y hasta con tierra y arena.

Y si cada mañana al bañarse la gente hace una cucharita con las manos y la pone bajo la regadera el agua amarillenta y olorosa a drenaje se acumulará en sus manos, además de residuos de tierra y arena.

Se trata de un olor apestoso que el antiguo Sistema de Agua Potable y Saneamiento dejara cuando era administrado por los gobiernos estatal y municipal.

Pero muchos años después, desde Javier Duarte, de ser concesionado por treinta años a la empresa Odebrecht, de corrupta memoria en América Latina, el escenario putrefacto del servicio del servicio del agua y el drenaje ha empeorado.

 

DOS. Obedrecht, la ganona

 

En varias ocasiones, uno que otro diputado se han ocupado del desbarajuste sanitario originado por Odebrecht manejando el sistema de agua, drenaje y alcantarillado.

Pero, todo indica, han fracasado, sabrá el chamán las causas del intento fallido.

Incluso, hay diputados que plantearon la cancelación de la concesión duartista y luego de un rafagueo mediático, el asunto olvidado, se ignora, por ejemplo, si la gente de Odebrecht, igual como ha operado en el continente, compró conciencias.

El caso es que el agua sale sucia de las llaves y hasta con tierra y lodo, y el drenaje se vuelve más nauseabundo.

Antes, cuando estaba el SAS, rara, extraordinaria ocasión, el agua sucia y el drenaje apestoso.

Todo se debe, aseguran los técnicos, a la falta de mantenimiento de las plantas purificadoras.

Odebrecht, “ordeñando la vaca” para llevarse las ganancias millonarias a Brasil, la sede mundial, sin que ninguna autoridad revise la concesión.

 

TRES. Una peste que nadie soporta

 

A unos cuantos kilómetros de la bahía, mar adentro, las aguas sucias de la ciudad son arrojadas al Golfo de México.

Pero como las tiran cerca de la bahía, sin la suficiente longitud hacia dentro del mar, entonces, regresan a la orilla de la playa hasta con un ligero vientecito y ni se diga fermentados con los estragos del calor.

Y la ciudad huele a cañería. Y el olor resulta insoportable cada día y cada noche. Y en las casas hay un peste que nadie soporta.

Y Odebrecht, feliz, casi casi como los Hernán Cortés desembarcando en las playas de Chalchihuecan hace 500 años para saquear los bienes materiales.

Y si Moctezuma II envió a Cortés un montón de burritos cargados de oro y veinte doncellas para su servicio doméstico y sexual, entonces, Javier Duarte “se bajó los pantalones” ante Odebrecht, todo indica por órdenes del hippie Enrique Peña Nieto, y las poblaciones de Veracruz, Boca del Río y Medellín, son las paganas.

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