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Xalapa

Eternos perdedores

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LUIS_VELAZQUEZ•El grupo de los seis (Guillermo Zúñiga, Jorge Uscanga, Ramos Gurrión, Carlos Brito, Flores Espinosa y Juan Maldonado, QEPD) tuvieron todo para llegar a la gubernatura. Pero el localismo empobrecedor los descarriló •La historia puede repetirse con los aspirantes y suspirantes al año 2016

Fueron los seis priistas eternos aspirantes a la gubernatura de Veracruz. Y acabaron como los eternos frustrados.
Cada uno en su momento (Guillermo Zúñiga, Jorge Uscanga Escobar, Manuel Ramos Gurrión, Carlos Brito Gómez, Felipe Amadeo Flores Espinosa y Juan Maldonado, QEPD) tuvieron todo para llegar a la cúspide, jefes del Poder Ejecutivo, comandante en jefe de las fuerzas policiacas, jefe de las finanzas, jefe de los diputados locales y federales, jefe del partido político en el poder y jefe de los medios.
Pero algo falló en el camino.
Y ahora, cuando del lado priista y panista hay un montón de aspirantes y suspirantes para suceder en el cargo a Javier Duarte, sólo uno quedará con el hacha, la calabaza y la miel.
Más aún si se considera que el hecho de ser candidato, incluso, priista, en ningún momento significa que tenga asegurado el triunfo en las urnas.
Y más, mucho más, a partir del hartazgo y el desencanto ciudadano con el partido rojo en un Veracruz donde nunca, jamás, ha existido la alternancia en el poder… que otra cosita es la llamada alternancia democrática.
Zúñiga, Uscanga, Ramos Gurrión, Brito, Flores y Maldonado desempeñaron todos los cargos públicos en la estructura gubernamental. Estuvieron a un pasito de la nominación. Unos, claro, se acercaron más que otros. Pero ninguno llegó.
Es más, hasta algunos de sus discípulos aterrizaron antes en la silla embrujada del palacio de gobierno de Xalapa.
Fue el caso, por ejemplo, de Fidel Herrera, a quien Memo Zúñiga enseñaba oratoria en el jardín del Seguro Social, a un ladito de la facultad de Derecho.
Y también el caso de Dante Delgado, contemporáneo de Zúñiga Martínez, a quien según la fama pública nunca le perdonó que fuera gobernador aunque fuera durante un cuatrienio.
Algunos, quizá (Zúñiga, Uscanga, Flores Espinosa y Brito) se quedaron en el localismo empobrecedor de que hablaba José López Portillo, y ni modo, les faltó aire y juego y relaciones y contactos en el altiplano.

LA DERROTA QUE SIEMPRE LO PERSIGUIÓ
Otros, en cambio, anduvieron en las llamadas grandes ligas de la política y la administración pública (Ramos Gurrión, senador de la república, y Maldonado, secretario General de Gobierno en el Distrito Federal) y se foguearon en aquellas lides camino a Veracruz; pero descarrilaron en el camino.
Incluso, el biógrafo dice que el senador Ramos Gurrión se acercó a la posibilidad; pero con su derrota en Baja California, en el sexenio de Carlos Salinas, Luis Donaldo Colosio, como delegado del CEN del PRI, y que fuera la primera gran derrota del partido tricolor, también se empinó.
Maldonado también estuvo cerca. Pero el gobernador Miguel Alemán Velasco le puso una camisa de fuerza prohibiéndole que se moviera y alentando a Fidel Herrera para caminar Veracruz de norte a sur y de este a oeste y cuando pidió la oportunidad, el fogoso y gozoso ya tenía demasiado andado los recovecos del infierno electoral.
De hecho y derecho, confió en demasía y con exceso en Alemán Velasco, y desde aquel entonces, año 2004, nunca, jamás, volvieron a cruzar palabra como los grandes amigos que fueron desde la facultad de Leyes de la UNAM.
Contemporáneos algunos de los seis (Zúñiga, Brito, Flores Espinosa y Ramos Gurrión empezaron juntos con el gobernador Rafael Hernández Ochoa, el arranque y esplendor de sus vidas) entre ellos mismos se conflictuaron en vez de integrar un equipo político, tipo Miguel Alemán Valdés y Adolfo Ruiz Cortines, para caminar en lo que Maldonado llamaba “el proceloso mar de la política”.
Y en tanto Alemán Valdés y Ruiz Cortines llegaron hasta la presidencia de la república, ellos, los xalapitos, el G/6, se diluyeron en el camino, incluso, odiándose entre sí.

LA HISTORIA SIEMPRE SE REPITE…
Fue, por desgracia, la misma maldición que cayera como relámpago sobre Dante Delgado Rannauro, Fidel Herrera Beltrán, Miguel Ángel Yunes Linares e Ignacio Morales Lechuga, que como originarios de Veracruz escalaron solitos el altiplano y en lugar de formar un grupo, empujándose unos a otros atrás del mismo objetivo, Los Pinos, el cuarteto quedó a deber la presidencia de la república a la familia política jarocha.
El grupo de los 6 (Zúñiga, Flores, Brito, Ramos Gurrión, Uscanga y Maldonado) jugó en la cancha de manera individual, sin un equipo sólido, sin generales de cinco estrellas en su equipo y se volvieron fantasmas de sí mismo.
Y, bueno, si la política como se afirma en una droga peor que la heroína y una adicción peor que el Viagra, la misma historia (la historia, ya se sabe, suele repetirse) podría darse de cara a la elección de gobernador en el año 2016 con los aspirantes priistas (Pepe Yunes, Héctor Yunes, Adolfo Mota, Jorge Carvallo, Adolfo Mota y Érick Lagos) y los panistas (Miguel Ángel Yunes Linares, Juan Bueno, Julen Rementería y Víctor Serralde).
Todo indica que los diez van por el mismo camino, dispuestos a quedarse con el cien por ciento de la gubernatura en vez de compartir el 50 por ciento… blog.expediente.mx