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Viernes, 18 de Setiembre de 2020
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Expediente 2014

LUIS VELÁZQUEZ

Paso sin huarache…

La fama pública de los diputados es que son unos levanta/dedos con sentido patrimonialista, pues apenas llegan a la curul local y/o federal piensan en el cargo público siguiente y desde ahí actúan y operan.
Por ejemplo, la percepción de José Ramón Gutiérrez, el ex panista mudado en la gran revelación priista, es que se ha declarado el diputado del secretario de Seguridad Pública, con el único objetivo de ver si así lo recomiendan para candidato rojo a diputado federal el año entrante.
Y, bueno, si los vientos fueran adversos, entonces, otra vez la candidatura a la presidencia municipal de Veracruz, ahora por el lado del PRI, pues antes lo fue por el PAN, su expartido.
El diputado Adolfo Jesús Ramírez Arana, presidente de la Comisión de Tránsito y Vialidad, se lanzó como “El borras” con su iniciativa de la ley Bala Bermúdez para criminalizar la protesta social esperando que tal estrategia le funcionara para una recomendación con el jefe máximo atrás de la dirigencia de la Liga de Comunidades Agrarias, ahora cuando Bertha Hernández renunciara luego de siete, ocho años en el trono campesino.
El exlector de noticias de Telever, Tona Pola fue un defensor iracundo de la exalcaldesa de Alvarado, Sara Luz Herrera, presa en el penal de Amatlán, acusada del asesinato de su exsecretario particular y de ligas con los malandros, pensando que de tal forma abonaría puntitos para la candidatura a la alcaldía jarocha.
Así, el martes 30 de septiembre, la diputada Ana Guadalupe Ingram presentó una iniciativa de ley en la LXIII Legislatura para reformar los artículos 94, 255, 300, 657 y 745 del Código Civil relacionados con el divorcio en Veracruz.
Uno de ellos, y para la señora Ingram el más importante según cuenta un duartista, es aquel que especifica un año de espera para que una persona divorciada pueda contraer nupcias otra vez.
Y, por tanto, la iniciativa de ley es para que, por aquí una pareja se divorcia, señal, testimonio inapelable de que el gran amor llegó a su final, cada uno pueda casarse lo más pronto posible.
Otro artículo que propone reformar es el 255 para reconocer legalmente como hijos a los nacidos a partir de la celebración del matrimonio, ya que la actual ley determina como hijos los nacidos después de 180 días de celebrarse el matrimonio.
Y, bueno, según las versiones a la diputada Ingram interesa el primero, volverse a casar por aquí hay un divorcio sin esperar un año, pues ella misma se estaría viendo en tal espejo.
Es decir, en Radio Duartista aseguran que la dipu está a punto de separarse de su pareja, y aun cuando se trata de un hecho particular, privado, íntimo, están mirando un doble objetivo en la iniciativa para reformar el Código Civil para, digamos, beneficiarse ella misma.
De ser así, pues la posibilidad se antoja una intriga palaciega, su actitud se incluiría en la conducta pública de otros legisladores que como dice el refrán popular, nunca, jamás, “dan paso sin huarache”.

POBRE DE DOMINGA XÓCHILT…
En una ocasión, la diputada de la telebancada ya operó la misma estrategia y todo le salió con vientos favorables.
Fue cuando inconforme, a disgusto con su nombre de nacimiento, Ana Guadalupe, logró la bendición del profesor Juan Nicolás Callejas Arroyo, coordinador de la bancada priista, para cambiarse a Anilú, porque tal cual había efectuado su campaña y tal cual la conocen en la tele y tal cual le llaman desde tiempos inmemoriables, 450 antes de Jesús cuando Herodoto, el primer enviado especial del mundo, cronicaba los días y los años.
Y ni hablar, bendito sea Dios, porque ahora suena bonito a sus oídos cuando le llaman “Anilú”.
Pobre, sin embargo, de la directora de Espacios Educativos de la Secretaría de Educación, Dominga Xóchilt Tress, quien ha cabildeado en el Congreso para quitarse el nombre de “Dominga” que tanto le fastidia y que era el nombre de una de sus abuelitas, y ha encontrado un muro peor que el de Berlín que pudo ser derrumbado.
Y como se ha topado con pared en la Legislatura, entonces ordenó a las secretarias que en los oficios le quiten el nombre de “Dominga” y sólo le pongan D. Xóchilt Tress, y cuando a una burócrata se le ha ido… el berrinche de Dominga ha sido mayúsculo.

HAY MUCHA SOLEDAD EN EL MUNDO
Como se advierte, la historia se está repitiendo en el Congreso, como por ejemplo, antes ocurriera con Carolina Gudiño Corro.
La oaxaqueña fue, primero, directora del Instituto de la Mujer y renunció para convertirse en diputada local.
La curul local la dejó a medias para irse de diputada federal y también, porque Dios Padre la protegía, dejó la curul federal a medias, parece que apenas y duró unos tres meses, y se fue para la presidencia municipal.
Es decir, los cargos públicos como un traje a la medida.
En el caso de la ex Ana Guadalupe Ingram todo indica que va por el mismo camino y pronto dejará la diputación local a medias, no obstante que ante un notario público de Alvarado, Israel Ramos Mange, suscribió con su puño y letra que nunca, jamás, seguiría el mal ejemplo de la Gudiño.
Y, por tanto, sueña con la diputación federal como un paso seguro para la alcaldía en el año 2018.
Pero, bueno, ha salido más viva que la Gudiño porque también ha agregado otros objetivos, como el cambio de su nombre y ahora, según cuenta un duartista, por aquí divorciarse y por aquí volverse a casar.
Y es que como dice el fotógrafo Víctor Sevillano Pérez, “en el mundo hay mucha soledad” y está canijo trabajar todo el día y llegar a casa en la noche y encontrarla vacía, sin un perrito que ladre, y más ahora cuando sigue latente la orden de matar a los 700 perros callejeros de Xalapa.

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