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Domingo, 20 de Setiembre de 2020
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Expediente 2014

LUIS_VELAZQUEZ

Pasarela naca

La locura de los secretarios de Gobierno, Érick Lagos, y Arturo Bermúdez, de Seguridad Pública, de llevar acarreados, tacos al pastor, Pau-Pau, tamales, pambazos, tortas, jugos, atole y refrescos a sus comparecencias en la LXIII Legislatura, implica varias lecturas, las siguientes:

Una. Una absoluta falta de respeto al Congreso, integrado por 50 diputados, pues se trata de una rendición de cuentas para informar sobre el estado de cosas que guarda la entidad federativa.

Y más porque desde el siglo pasado, la cultura priista de los tamales y los tacos ha sido archivada en el basurero de la ignominia y el atropello a la dignidad humana.

Dos. Peor tantito si se considera el sexenio fidelista, cuando nunca, jamás, ocurrieron tales hechos populistas, demagógicos, mesiánicos, ramplones y baratos, y eso que Fidel Herrera fue discípulo de Luis Echeverría Álvarez, según afirma el politólogo Carlos Ronzón Verónica.

Tres. La rendición de cuentas fue mudada en un show populachero, donde cada uno fue glorificado como el Mesías en lo que terminó como una pasarela naca.

Cuatro. La noticia periodística de 8 columnas en ningún momento fue la rendición de cuentas, es decir, el desglose del IV informe de Javier Duarte, sino la taquiza y la tamaliza.

Pero, además, algún contenido narcótico habrán tenido los tamales porque parte de los “acarreados” quedaron dormidos en el transcurso de la comparecencia de Bermúdez Zurita.

Cinco. A propósito quedó una duda: ¿Quién paga la taquiza y la tamaliza? ¿Fue con cargo al erario público?

“MESA QUE MÁS APLAUDA, MESA QUE MÁS APLAUDA”

Seis. Mientras Lagos llevó a su pajecito, el arzobispo Hipólito Reyes Larios, Arturo Bermúdez tiene un pajecito permanente en el Congreso, como es el priista José Ramón Gutiérrez, el diputado más cínico en el vasallaje legislativo al titular de la SSP.

Pero, bueno, tamaños privilegios ha de usufructuar… y de todo tipo…

Siete. Con tanto despliegue esotérico, el Congreso pareció un antro con la canción estelar de ‘”mesa que más aplauda, mesa que más aplauda”.

Sólo faltaron las barbies despampanantes para el bailongo sensual y sexual.

Ocho. El despapaye en que fue mudada la rendición de cuentas puede entenderse, en ningún momento justificarse, a partir de los diez años de populismo, en diferentes categorías, vividos y padecidos en Veracruz a partir del año 2004.

Nueve. Una vez más queda confirmado que tales comparecencias son pasarelas para el halago, el incienso, el chocholeo, el aplauso fácil, dada la entrega de la mayoría priista al secretario en turno.

Peor tantito si se considera que al surgimiento de preguntas incómodas de la llamada bancada opositora, el pitorreo y la chunga de la bancada priista se imponen.

Diez. Se entiende la taquiza de Érick Lagos: busca la candidatura a diputado federal por Acayucan.

¿Y la tamaliza de Arturo Bermúdez? quien, por cierto, al igual que el procurador General de Justicia, Jesús Murillo Karam, de quejarse (“Ya estoy cansado”), también dijo que está desgastado porque maneja un ejército policiaco, unos 14 mil.

Quizá, acaso, la respuesta estaría en el cabildeo mediático de algunos de sus fans (familiares, amigos, ninis y socios) que lo miran candidato a diputado federal pluri para darle una salida de Veracruz.

Once. ¿Cómo fue que el líder parlamentario, Juan Nicolás Callejas Arroyo, y los asesores del gobernador permitieron tales ridiculeces?

Doce. ¿A poco de veras los secretarios de Gobierno y Seguridad Pública creerán que así la población electoral, el contribuyente, el ciudadano, les dispensa respeto y credibilidad, cuando, además, se insiste, se trata de una rendición de cuentas sobre el manejo financiero (la parte correspondiente) de los cien mil millones de pesos de presupuesto anual del gobierno de Veracruz?

SEAMOS SERIOS, SEAMOS SERIOS

Trece. El show barato y ramplón de tales comparecencias manifiesta que a los duartistas les vale el destino social de los 8 millones de habitantes de Veracruz.

Por eso, la chunga y el pitorreo que ellos mismos otorgaron a un acto cien por ciento republicano.

Pero, además, si tal actuaron significa que las comparecencias habrían de suspenderse de cara al futuro porque ningún beneficio social, económico, educativo y político significa para la grandeza de cada familia, de cada pueblo, de cada región de la tierra jarocha.

Catorce. Por fortuna, los secretarios de Finanzas y Planeación (Mauricio Audirac Murillo) y de Salud (Fernando Benítez Obeso) fueron republicanos en el cumplimiento de la ley y otorgaron una gran calidad política al hecho.

Pero, entonces, ¿nadie en el gobierno de Veracruz vigila la institucionalidad, considerando el principio romano: “La mujer del César ha de serlo, pero también parecerlo”?

Quince. Suetonio y Tácito cuentan que en Roma, cada vez que existía un evento público de tal magnitud, desde político hasta deportivo, prohibían que la gente se lamentara de la tragedia familiar y colectiva, pues era la hora de la fiesta popular.

Pero en ningún momento describen que, por ejemplo, al circo romano los emperadores hayan enviado los alimentos populares de la época, como por ejemplo tortas planas y redondas de cereal, huevos, queso, miel y galletas, con el mulsum, una bebida mezclada con vino y miel.

Aquí, en la tierra jarocha, Erick Lagos y Arturo Bermúdez, por lo pronto, convirtieron la comparecencia en una kermés de aldea, lo que significa, en automático, pitorrearse de la transparencia y la rendición de cuentas.

Por eso los tacos y los tamales.

“Seamos serios, seamos serios” clamaba el Ministro de Cultura, Información y Propaganda de Charles de Gaulle, el escritor André Malraux.

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