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Xalapa

Expediente 2014: Rebatinga en Guerrero

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POR LUIS VELÁZQUEZ

 

Mientras Barack Obama, el Vaticano y el parlamento europeo están pendientes del hallazgo de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero…

Y, entre tanto, la disputa en México es si están vivos o muertos, si fueron quemados vivos o reclutados en algún confín…

Y mientras se habla de que la sombra de la guerrilla ha vuelto a Guerrero (la guerrilla de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez)…

El politólogo Carlos Ronzón Verónica dice que atrás del caso Ayotzinapa está la sucesión del gobernador de Guerrero a efectuarse el año entrante.

Por un lado, refiere, está el PRD, que con Ángel Aguirre Rivero tenía su feudo de poder, luego de haber perdido Michoacán, incluso, en medio del descrédito.

Y por el otro, el PRI, que soñaba con recuperar la silla embrujada de palacio lanzando como candidata a la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu; pero el caso Ayotzinapa la ha descarrilado, pues de ocurrir tal cual la enviaría a la derrota inminente.

En la mirada del profe, la pelea frontal de las tribus partidistas ha utilizado el caso Ayotzinapa como punto central, cada parte llevando agua a su molino.

Enlista la rebatinga por el poder en Guerrero:

Uno. El senador perredista, Armando Ríos Piter, que se cree y siente predestinado.

Dos. El senador Socorro Sofío Ramírez Hernández.

Tres. El diputado federal Manuel Añorve Baños, el segundo de Manlio Fabio Beltrones en la Cámara Baja, quien ya fue derrotado una vez.

Cuatro. Los diputados federales Héctor Apreza Patrón y Héctor Astudillo Flores.

Cinco. El rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña Almazán, tan ligado al gobernador interino, Rogelio Ortega Martínez, quien era su secretario General en la máxima casa de estudios.

Seis. El diputado Sebastián Alfonso de la Rosa Peláez.

Y siete. El panista Jorge Camacho Marcos Parra.

Así, en medio de las aguas turbulentas y revueltas que una vez más vive y padece la población de Guerrero, las hordas combaten por la gubernatura, sin importarles ni el dolor de los 43 padres de familia de los desaparecidos ni tampoco el destino de la normal de Ayotzinapa.

 

GOBIERNO QUISO COMPRAR A LOS PADRES… 

Incluso, el maestro advierte la degradación de la vida nacional cuando cada fracción partidista y grupo político se ha involucrado en una pelea irracional, unos, asegurando que los normalistas están vivos y otros, incluso, hasta el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra, que están muertos y fueron quemados vivos.

Peor tantito si se considera lo siguiente como una película de terror y horror: de pronto, que los cadáveres estaban en las fosas clandestinas.

Luego, que ningún cadáver pertenecía a los estudiantes cuando, vaya, ni siquiera, habían efectuado los análisis.

Después, que estarían en el basurero de Cocula.

Más tarde, el gobernador interino soltó que estaban vivos, de tal forma que llegó a la locura protagónica, mesiánica y populista, seducido por los titulares en los medios, y dijo que se ofrecía como un intermediario entre el gobierno y los carteles, incluso, a costa de su propia vida… Sí, mi Jesucristo.

Total, que la caótica búsqueda de los 43 desaparecidos sigue, cuando ahora ha trascendido que Ángel Aguirre ofreció, como en el mejor tiempo priista, cien mil pesos de dinerito a cada padre de los estudiantes… a cambio de su silencio.

En tanto, Enrique Peña Nieto prepara un nuevo viaje alrededor del mundo, y Barack Obama, el Sumo Pontífice Francisco y el parlamento europeo están pendientes del resultado, y Andrés Manuel López Obrador se lava las manos asegurando que nunca fue amigo del exalcalde de Iguala y su esposa, acusados, como están, del secuestro y desaparición de los estudiantes.

En medio de todos ellos, PRI, PRD y PAN, y hasta el Movimiento Ciudadano de Dante Delgado Rannauro, se han trepado al ring electoral para rajar leña del árbol caído a ver si quedan con la joya de la corona, que es la gubernatura de seis años.

 

LO ÚNICO QUE IMPORTA ES LA GUBERNATURA 

Tal es la situación en Guerrero 37 días después del inicio de la tragedia, la peor en la historia del país desde el movimiento estudiantil del 68.

Cada parte política llevando agua a su molino cuando el molino hizo agua desde hace un ratito.

Lo peor del asunto es que la imagen del presidente Enrique Peña Nieto en la percepción ciudadana está en el sótano.

Uno. Su respuesta tardía. Incluso, llegó a decir que la renuncia de Ángel Aguirre era decisión de la población de Guerrero. Quiso eludir el conflicto.

Dos. Desde hace un año, en el despacho de la Procuraduría de Justicia de Guerrero y de la Procuraduría General de la República estaba el informe puntual de las ligas de un montón de alcaldes con el narco, entre ellos, Iguala, donde, oh paradoja, hasta la esposa del presidente municipal tenía su cartelito con sus hermanitos en “Guerreros unidos”.

Y de igual manera como ocurrió en Tlatlaya, estado de México, con el crimen de 22 civiles, ocultado durante tres meses por Eruviel Ávila y la Secretaría de la Defensa Nacional (por los soldados involucrados en la matanza) y la PGR… También en el caso de Ayotzinapa les valió.

Tres. El presidente decidió intervenir cuando Ayotzinapa caminaba en el mundo.

Demasiado tarde.

Y demasiado tarde porque, para entonces, las tribus partidistas se habían adueñado del escenario local pensando en la rebatinga por el poder con la candidatura a gobernador.