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Sabado, 19 de Setiembre de 2020
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Expediente 2015: Faramalla ramplona y barata

LUIS_VELAZQUEZ

Una parte de la estrategia comunicativa del gobierno de Veracruz es tomarse la foto con las víctimas y publicarla en la prensa escrita.

Así, creen que sanan las heridas en el caso de los secuestrados, desaparecidos, asesinados y sepultados en fosas clandestinas.

Es decir, la faramalla y la farsa. El populismo mediático ramplón y barato.

Algunos ejemplos.

La foto del gobernador con el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra, director del albergue Hermanos en el camino, luego de denunciar que Veracruz “es el cementerio más largo y extenso de migrantes”. 1 de julio de 2011.

La reunión sólo fue para la foto, diría arrepentido Solalinde.

El 19 de marzo, 2014, el góber se reunió en palacio de Xalapa con el Colectivo por la Paz, que ha abanderado la causa de los desaparecidos.

Ahí mismo, el procurador de Justicia ofrece de bote/pronto que cada 15 días recibiría en su oficina al Colectivo para la rendición de cuentas.

La foto apareció en los medios y desde entonces, ni una reunión del procurador.

El 7 de julio de 2013 la niña Karime Alejandra, de 5 años, fue secuestrada en Coatzacoalcos.

Desaparecida… fue ejecutada y sepultada en una fosa clandestina.

Los padres de familia con el pueblo solidario se lanzaron a las calles y avenidas a inconformarse.

El procurador de Justicia y el secretario de Seguridad Pública se reunieron con los padres, ofrecieron el regreso a casa viva y sana de Karime, y publicaron la foto en la prensa escrita.

La niña, como se sabe, apareció muerta… 57 días después, luego de concluida la cumbre de senadores priistas en el WTC de Boca del Río.

El 2 de octubre, 2013, Ámbar Nayeli Suárez Rivera, de 24 años, empleada del Seguro Social y estudiante de la facultad de Odontología de la Universidad Veracruzana, fue secuestrada y desaparecida.

Días después de las protestas de los familiares y alumnos de la UV en el puerto jarocho, el secretario General de Gobierno, Érick Lagos Hernández, y el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, tocaron a la puerta de la casa de sus padres, acompañados de fotógrafos, para ofrecerles que ellos se encargarían de su regreso a casa, viva y sana.

Hasta la fecha, aun cuando, claro, la fotografía fue publicada para honra y gloria del gobierno de Veracruz en los medios.

El 5 de febrero de 2014, el reportero de la fuente policiaca, Gregorio Jiménez, fue secuestrado en el poblado de Villa Allende, en Coatzacoalcos, desaparecido, mutilado, ejecutado y sepultado en fosa clandestina.

Por un lado, el secretario General de Gobierno y el procurador de Justicia se reunieron con la familia y los reporteros locales, y por el otro, llevaron a la familia de Goyo a Xalapa para dialogar con el gobernador.

La foto fue publicada… para gloria y lustre del gobierno de Veracruz.

El 21 de abril, 2014, el gobernador se reunió con Las Patronas de Amatlán de los Reyes, las señoras que alimentan a los migrantes a su paso por el pueblo, y con el obispo de Córdoba, Eduardo Patiño Leal, para garantizar la seguridad de los ilegales, y también del presbítero de Amatlán, amenazado de muerte.

La foto fue publicada en los medios y la política migratoria del duartismo sigue evidenciada en el país y en el extranjero.

Nunca dieron protección al sacerdote.

El 2 de enero, 2015, el reportero, activista social y “conductor de taxi” Moisés Sánchez Cerezo, fue secuestrado de su hogar a las 7 de la noche en el poblado de Medellín.

Tres días después, la familia fue trasladada al WTC de Boca del Río para tomarse la foto con el gobernador, y que fuera publicada en los medios.

Al día de hoy el reportero sigue desaparecido, aun cuando el gremio reporteril tiene la percepción de que aquel cadáver hallado en la carretera de Soledad de Doblado a Paso del Macho es el suyo, en tanto el procurador, engreído y narcisista, dice que aplican pruebas de ADN para su identificación.

¡QUÉ DIFÍCIL VIVIR EN EL VERACRUZ DE JAVIER DUARTE!

La farsa populista, ramplona y barata se ha adueñado de la política de comunicación social del gobierno de Veracruz.

Pero, además, el menosprecio.

Ante el manifiesto principio de Peter a que han llegado, el procurador de Justicia ha decidido que de aquí pa’lante, sólo hablarán de ejecutados cuando sean cinco.

Si, por ejemplo, tiran cuatro cadáveres por ahí, serán declarados casos aislados, intrascendentes, “daños colaterales” les llamó Felipe Calderón Hinojosa que lo copió de Geoge Bush con la guerra del Medio Oriente contra Saddam Hussein.

Por tanto, si de pronto, zas, aparece un ejecutado, dos, tres ejecutados, ni en cuenta. Hasta que sean cinco.

Tal cual expresa con toda su crudeza la filosofía jurídica y legal del gobierno de Veracruz ante el desorden en la seguridad en la vida y los bienes.

Tiempo del desprecio y la indolencia. Peor tantito, tiempo de la humillación a la dignidad de los 8 millones de habitantes de Veracruz.

Y así, lo tienen listo para la Fiscalía General de nueve años.

¡Qué difícil vivir en Veracruz en tiempo de Javier Duarte!

Incluso sentiríamos ya que con Patricio Chirinos Calero y Agustín Acosta Lagunes estuvimos en el paraíso…

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