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Expediente 2015: Negocios desde SEDARPA

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LUIS_VELAZQUEZEl dentista fracasado, Ramón Ferrari Pardiño, el tercer secretario de Desarrollo Agropecuario del gobierno de Veracruz, cree que con la misma estrategia con que caminó en el alemanismo de contar chistes y chismes al gobernador transitará los próximos dos años en el duartismo.

Por ejemplo, antier lanzó como un chiste que el gobierno de Veracruz entrará “al quite y rescate” de cuatro ingenios que de hecho y derecho están en la ruina y la quiebra, como son Independencia, La Concepción y los llamados, de manera pomposo, ridícula, populista y mesiánica, Nuevo San Francisco y Nuevo San Gabriel.

Y más todavía cuando sin desparpajo, vergüenza y pudor, asegura que Javier Duarte tiene la más alta voluntad política, económica y financiera de apoyar a tales factorías azucareras y en verdad, en verdad, en verdad, rescatarlos de su descarrilamiento.

También anuncia que con fondos estatales saldrán al rescate de tales ingenios, cuando, caray, a menos que dispongan de una parte de los 5 mil millones de pesos de crédito recién autorizado por la LXIII Legislatura, habría de preguntarse el origen de tales fondos, pues el mundo político y empresarial sabe que la secretaría de Finanzas y Planeación pare cuates para solventar los pendientes.

Pero además, el tercer titular de la SEDARPA enlista a cuatro ingenios, dos de los cuales, por ejemplo, son propiedad del magnate azucarero, Franklin García, dueño, además, de los ingenios de San Miguelito y Constancia, y amigo entrañable, casi casi a nivel de aliado y socio, de Javier Duarte.

Y, bueno, Franklin García es el mismo dueño del ingenio San Francisco que desde hace dos años declaró la empresa en quiebra, en virtud de lo que unos 800 obreros bloquearon la carretera de Lerdo de Tejada al sur y norte de Veracruz, reclamando pagos pendientes, y el duartismo solo miró hacia ellos cuando se registró un zipizape con los traileros que intentaron pulverizar el bloque por la fuerza para el tránsito con sus unidades.

Peor tantito: durante cuatro días consecutivos los trabajadores bloquearon la carretera, en tanto el gobierno estatal actuó con indiferencia, menosprecio e indolencia, apostando quizá a que el conflicto envejeciera y por si solo se resolviera.

Por eso, y dada la relación amical entre el góber y Franklin García y uno que otro aliado más por ahí, y en donde Ramón Ferrari está involucrado, se entendería  el inusitado interés de “entrar al quite y rescatar” a los ingenios.

Además, cuidado si tal cual fuera, porque entonces significaría que se está incidiendo en un círculo vicioso, el siguiente:

Desde el presidente Luis Echeverría Álvarez, los ingenios se han vuelto “carne de cañón” para el experimento agropecuario oficial.

Echeverría, por ejemplo,  denunció que los magnates azucareros habían saqueado al país, y por tanto, el gobierno los liquidaría, como fue, para que la Federación quedara como dueños.

Pero a partir de la fecha, cada presidente de la República ha llegado con su librito, y en un sexenio los privatizan y en el siguiendo los expropian y en el siguiente los vuelven a privatizar y en el siguiente los expropian de nuevo y así han transcurrido los años, con la consiguiente pobreza de los productores, pero más aún, con la miseria de los cortadores de caña.

Bastaría referir lo siguiente: cuando Dante Alfonso Delgado Rannauro fue gobernador un cuatrienio fue suficiente para que comprara los ingenios San Francisco y San Gabriel (entonces todavía se llamaban a secas, sin el “don” que ahora Franklin García les ha endilgado).

Y, bueno, el negocio fue tan productivo para la familia Delgado Rannauro que durante un tiempo lo usufructuaron y luego lo vendieron, y otra vez la misma cantaleta.

Incluso, es la misma historia del ingeniero La Independencia, ubicado en Martínez de la Torre, que fuera modelo de factoría azucarera cuando Roque Spinoso Foglia era el líder nacional reelecto por una ocasión y luego ungido presidente perpetuo de una especie de consejo de la Unión Nacional de Cañeros hasta que en el sexenio de Agustín Acosta Lagunes lo asesinaron de 120 balazos en compañía del padre de Edgar Spinoso Carrera, inminente candidato priista a diputado federal por tal distrito.

Por eso es que atrás del chistecito del dentista fallido de que el duartismo “entrará al quite y rescate” de los cuatro ingenios pareciera tener un trasfondo patrimonialista, digamos, de una elite política, de tal forma que, incluso, nadie dudaría de que atrás del inusitado interés por rescatar a la factoría Independencia quizá estuviera él mismo Edgar Spinoso con sus aliados.

Y más porque la fortuna de Spinoso resulta incalculable desde que la incrementara en su paso como secretario ejecutivo de la Universidad Veracruzana, Víctor Arredondo Álvarez rector, hasta su brinco a la secretaría de Educación, donde todavía hoy la Auditoría Superior de la Federación investiga las irregularidades por más de 6 mil millones de pesos federales, consumadas al lado de Gabriel Deantes, secretario de Trabajo y Previsión Social.

UN GÓBER DEMASIADO GENEROSO

Ramón Ferrari, el comandante de la horda de “Los bembones”, la mayoría con fama pública de saqueadores del erario, pareciera así estar sirviendo a intereses grupusculares.

De entrada, Javier Duarte ha sido demasiado generoso con él.

A su hijo, por ejemplo, le ha dado la Secretaría de Finanzas y Planeación, la dirección del COBAEV y la dirección de Patrimonio, en menos de cuatro años.

Ramón, por el contrario, estuvo refundido en la Comisión de Desarrollo del Papaloapan, CODEPA, haciendo negocios en la Cuenca del Papaloapan como es la fama pública, que ahora ensanchará en la SEDARPA.

Y, por lo visto, se ha expresado con los cuatro ingenios de que habla.

Ni hablar, el apotegma bíblico de José Tomás Carrillo junior, delegado federal del Instituto Nacional de Migración, parece cumplirse en el caso.

En política, dice, los políticos se vuelven amigos entrañables cuando se vuelven socios en los negocios lícitos e ilícitos.