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Xalapa

Expediente 2015

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Víctor Arredondo en vez de Motita

LUIS_VELAZQUEZEn el búnker del doctor Víctor Arredondo Álvarez, que en Xalapa comparte con el Instituto Clavijero, están listos para que en unas horas el exrector de la Universidad Veracruzana, UV, regrese a la Secretaría de Educación de Veracruz, ocupada en el fidelato.

Y, bueno, todo indica se trata de un pago pendiente y/o, en todo caso, un reparto del poder del grupo político al que pertenece.

En su momento, el góber fogoso y gozoso le ofreció la senaduría de la República y ni modo, lo plantó como de igual manera Fidel Herrera plantó a tantos otros más.

Después, habrían sopesado la posibilidad de que fuera secretario de Educación también con Javier Duarte y Adolfo Motita se le atravesó.

Soñó entonces con el regreso a la rectoría de la UV y la Junta de Gobierno, con el exrector de la UNAM, José Sarukhan al frente, lo descalificó dada su ambición desmedida, y no obstante que Érick Lagos, secretario General de Gobierno, cumplió al pie de la letra la encomienda superior con sus enmascarados en la USBI, quedó fuera.

Ahora, en el búnker, sus operadores, con el notario público Rafael Ortiz Castañeda al frente, están listos.

La SEV los espera, a partir, digamos, de la próxima semana, quizá el día 5, cuando en la habitual rueda de prensa del día de lunes el jefe máximo anuncie a su gabinete del cierre, pues los titulares irán de candidatos a diputados federales.

El regreso, pues, salvo un cataclismo político de última hora, de Víctor Arredondo, el rector de la UV que terminó en el descrédito por sus debilidades personales que llevó a la pasarela pública y por aquella madriza a su antecesor, Carlos Manuel Aguirre Gutiérrez, por negarse a darle el visto bueno para su vuelta a la máxima casa de estudios.

 

QUEDARON EN LA RECTA FINAL

De ser así, el gobernador quedará como un político recíproco y generoso con quienes en otro tiempo le abrieron la puerta, entre ellos, Arredondo.

Y es que cuando fue rector de la UV, su secretario particular, el legendario y mítico cordobés Mauricio Rullán, cabildeó para una beca tanto para Javier Duarte como para su esposa Karime Macías y Érick Lagos Hernández.

Así, la beca, por tres años, para Duarte y esposa fue aprovechada con sus estudios de doctorado en la Universidad Complutense, de Madrid, en tanto sabrá la astróloga de los Llanos de Sotavento el destino de la beca del secretario General de Gobierno.

En aquel tiempo Édgar Spinoso Carrera, a quien Arredondo nombró secretario ejecutivo, fue comisionado por Rullán para dar seguimiento a la beca en tiempo y forma.

Y es que el mundo político sabe que Arredondo está más cerca de Fidel Herrera que de Duarte.

En todo caso, el fogoso y gozoso y el jefe máximo coincidirían en que para ellos el regreso del secretario de la SEV a la dependencia es provechosa y, por tanto, habla de la solidaridad patriótica en tal grupo político.

Ni modo, Flavino Ríos Alvarado, discípulo de Carlos Brito Gómez, asesor de Duarte, y Denisse Uscanga Méndez, hija de Jorge Uscanga Escobar, habrán quedado en la recta final de la posibilidad.

Flavino, esperando otro tiempo, y Denisse, despachando en la subsecretaría.

 

PINCELADA DE UN RESENTIMIENTO

El exrector de la UV es psicólogo; pero con emociones fuera de control.

Por ejemplo, la fama de sus debilidades, que por descuido, digamos, él mismo ha vuelto públicas; en fin, allá él.

La madriza a Carlos Manuel Aguirre Gutiérrez, quien juró matarlo en el primer encuentro.

La exhibida al exrector de la UNAM, José Sarukhán, con su rostro en las máscaras de los porros de Érick Lagos que asaltaron la USBI de Xalapa en el último informe del doctor Raúl Arias Lovillo como rector de la UV.

La protesta popular en contra de su, digamos, proyecto ecológico en un río que atraviesa su residencia en Coatepec.

Su negocio de la Educación a distancia… que suele promover entre los gobiernos de los estados del país.

Su menosprecio por la alfabetización de las 650 mil personas, de 14 años de edad en adelante, distribuidas en el territorio jarocho, a los que nunca expresó voluntad educativa en la SEV para enseñarles a leer y escribir.

Tal cual aterrizará en la SEV a partir de la próxima semana, como se afirma en su búnker, con Ortiz Castañeda al frente, quien en el fidelato terminó despachando como titular, pues eran muchas, demasiadas, las ausencias, también la indolencia y el menosprecio de Arredondo Álvarez, quien se creía merecedor de la Secretaría de Educación Pública.

Incluso, cuando por aquí el fogoso y gozoso lo tentó con la senaduría, llegó a mirarse como inminente candidato a gobernador.

Muchos, muchísimos creyeron en la palabra fidelesca y ahora le guardan un creciente y justificado resentimiento que durará hasta su muerte.