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Xalapa

Expediente 2020: Niños huérfanos

Luis Velázquez

09 de diciembre de 2020

Nadie, parece, (una ONG, unos académicos, el gobierno de Veracruz) tiene la lista de los niños huérfanos con tantos feminicidios y tiradero de cadáveres de hombres.

Menos, mucho menos, se conoce el destino familiar, social, económico, educativo, sicológico, de todos ellos.

Tampoco hay un orfanatorio donde sean recibidos en caso de haber quedado sin un apoyo familiar (como los Niños Cantores con Lázaro Cárdenas), o en todo caso, cobijados por parientes pobres, incluso, en la miseria.

Son, digamos, los huérfanos invisibles.

Más todavía: en los últimos dos años un aproximado de cuarenta y tres niños han sido asesinados, y todos, sin excepción, en la impunidad.

La mitad de la población y la otra mitad se ocupan de las mujeres y los hombres ejecutados. Pero pocos, excepcionales, han mirado a los niños.

Vidas, de entrada, truncadas. En la ruleta rusa de los días y las noches polvorientas. Huérfanos de madre y padre, también huérfanos del Estado.

Se trata de “un delito de lesa humanidad”. Y al mismo tiempo, vaya paradoja en el tiempo de la 4T, la izquierda abanderando los derechos humanos en el mundo, ni en cuenta.

Si en Veracruz 6 de cada diez personas viven en la pobreza, la miseria y la jodidez, la estadística del Inegi ha de multiplicarse en el caso de los niños huérfanos.

Sus madres, asesinadas. Quizá secuestradas, desaparecidas, torturadas, ultrajadas, ejecutadas, decapitadas, y arrojados sus cadáveres a orilla de carretera, en medio de los cañaverales, y a los ríos flotando aguas abajo.

Quizá sean niños menores, 1, 2, 3, 4 años. Acaso más grandes. Y tarde o temprano los familiares habrán de enfrentar la realidad y decirles la verdad.

Y está canijo decir a un niño que su señora madre fue asesinada en la 4T de Veracruz.

Y lo peor, “sin deberla ni temerla”, digamos, como parte de una violencia atroz, burda, con saña y barbarie en una guerra que nunca ha sido de los ciudadanos de a pie, sino declarada por el gobierno desde Felipe Calderón, multiplicada con Enrique Peña Nieto y reproducida con López Obrador.

DAÑO SICOLÓGICO A LOS NIÑOS

El daño sicológico a un niño con padres divorciados es duro, angustiante, irreversible. También, los estragos a niños con padres que viven como gatos en un costal.

Pero más, mucho más quizá, el daño al corazón y las neuronas de niños con la madre asesinada. Sea por el machismo, ajá. Los celos. Una venganza. Sea en manos de la delincuencia organizada, digamos, y entre otras cositas, para multiplicar el terror en la población, los ciudadanos de a pie.

Habrá estudios en la materia. Pero a primera vista dice el sicólogo del barrio un niño con una madre o un padre asesinado crece con mucho, demasiado, insólito resentimiento social y en el camino quizá aprendan a odiar y soñar, incluso, con vengarse un día.

Bastaría referir que con tantos carteles y cartelitos y tantas películas sobre narcos (incluso, las plataformas digitales, entre otras, de Netflix, Amazon y HBO, repletas de), hay chicos soñando con ser capos, sicarios, pistoleros, malandros, porque además de vivir con la bilirrubina en su más alto decibel, el éxito económico y el pegue entre las mujeres resulta atractivo.

Por eso, el tema de los niños huérfanos por la violencia debiera ser asunto de Estado y de seguridad nacional.

Hay demasiado, excesivo dolor y sufrimiento en la población infantil. Cada vez que una mujer es asesinada en Veracruz hay niños huérfanos, pues se han dado múltiples casos donde chicas menores de veinte años, madres de familia, sus hijos unos bebés, son las víctimas.

Una ONG de Córdoba, Orizaba, parece, aseguró que únicamente en la región central hay unos doscientos niños huérfanos porque sus madres fueron secuestradas, desaparecidas y ejecutadas.

Por desgracia, todas, en la impunidad, pues está probado y comprobado que a la Fiscalía General le vale el tiradero de cadáveres por culpa de la incompetencia de la secretaría de Seguridad Pública, el único resultado que en par de años ha dado el policía regio.

NINGÚN RESPETO A LA VIDA

Los traumas de los niños huérfanos se agravan cuando, por ejemplo, la madre ha perdido la vida de forma brutal.

Unas, apuñaladas. Otras, decapitadas y arrojada la cabeza en un municipio y el cadáver en otro. Unas, de varios plomazos, aun cuando de los tres tiros a Rosita Alvírez, “solo uno era mortal” que cantaba “El Piporro”. Otras, estranguladas.

Además, claro, de ultrajadas con saña y barbarie.

Mujeres asesinadas sin ningún respeto a la vida. Con la misma barbarie, por ejemplo, con que los zopilotes se tragan los ojos de los muertos y a picotazos se van comiendo el cadáver tirado de panza al sol.

La madre y el padre son decisivos en la formación de un niño. Cada uno desempeña un papel estelar. Pero sin duda, la madre es piedra angular. La brújula que lleva. El sostén emocional y espiritual en la vida.

Y si la madre falta está, estaría la abuela. Pero nunca es ni será igual. Incluso, por más que el padre viudo se afane, jamás significará el papel de la madre.

Por eso, la asistencia oficial a los niños huérfanos de Veracruz por culpa de la violencia, un Estado incapaz de garantizar la seguridad en la vida por más y más levantadas de mano del presidente de la república al góber de la 4T.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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