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Xalapa

Expediente 2020: Otra masacre



Luis Velázquez
30 de diciembre de 2020  


Luego de la masacre en Minatitlán (19 muertos, entre ellos, un bebé en brazos de su señora madre)…
Y de la matanza en Coatzacoalcos (en el antro “Caballo blanco”, 33 muertos)…
De los 25 desaparecidos en Ixtaczoquitlán (7 comerciantes de Ciudad Mendoza y Río Blanco), Emiliano Zapata (5 chicos de Xalapa) y Playa Vicente (13 ciudadanos de a pie), en Astacinga, en la montaña negra de Zongolica, una de las peores entre las peores masacres de que se tenga memoria en Veracruz y en el tiempo de las tribus guindas en el gobierno del estado.
Una familia, ajusticiada.
La abuelita.
Una hija y un hijo.
Una sobrina de doce años de edad.
3 mujeres y un hombre.
Una niña. Menor de edad.
Fue el lunes 28 de diciembre, día, ajá, de los Santos Inocentes… que inocentes habrían sido todos ellos.
Unos encapuchados llegaron y que necesitaron la máscara, la escafandra, para evitar ser identificados. La máscara que oculta la identidad para actuar con saña y barbarie, además de “alevosía, ventaja y premeditación”.
De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública, Veracruz cerraría el año con 79 feminicidios de los meses de enero a noviembre. El Estado de México, en primer lugar nacional con 132 feminicidios.
Ahora, con la masacre en Astacinga, la estadística aumenta con tres mujeres más asesinadas.
En una primera versión… que fue un ajuste de cuentas por un pleito de tierras.
En otra versión… que los cuatro asesinados eran familiares del ex líder del EPR, Ejército Popular Revolucionario, Andrés Tzompaxtle Tecpile.
Generosos, ajá, los encapuchados perdonaron la vida a una quinta persona y la dejaron viva.
Además, encapuchados y sembrando el terror, el horror y el pavor hacia las 7 de la noche en la comunidad Zumpango, ubicada a unos 90 minutos de Orizaba.
Según escribiera el cronista Ignacio Carvajal, unos cinco, seis, encapuchados a cargo del operativo. Armas de fuego y machetes.
La anciana, Guadalupe Tecpile Romero, tenía 73 años de edad. Los hijos, una mujer, Gloria, 38, y un hombre, Florencio, 45 años. La sobrina, Xóchitl Monserrat, 12 años, caray, que vacacionaba con la abuela.
El último reporte oficial es el siguiente: la masacre fue una venganza.
La venganza de un padre de familia a quien años anteriores, un hombre casado, de 35 años de edad (miembro de la familia masacrada), violó a una quinceañera.
Y el padre, migrante en Estados Unidos, dejó pasar el tiempo anidando y multiplicando el rencor, el odio y la venganza, y que ahora consumó matando a tres mujeres y un hombre, como se estilaba a principios del siglo pasado y el antepasado.

ASESINOS FÍSICOS E INTELECTUALES

Los encapuchados, con la peor saña del mundo.
Pero además, actuando en medio de la impunidad total y absoluta vivida y padecida en Veracruz.
Igual, igualito en el sexenio de MORENA, la izquierda, que en el bienio del PAN, derecha, y en los sexenios priistas… que tantos fueron, tiempo de la llamada “Dictadura perfecta” por Mario Vargas Llosa.
Allá cada gobernador y los suyos con sus tiempos. Hoy, solo “se antoja” pedir misericordia y compasión a la secretaría de Seguridad Pública para parar estas masacres generalizadas..
Y segundo, a la Fiscalía General para detener a los homicidas físicos e intelectuales.
Unos, los encapuchados, los criminales físicos.
Otros, los titiriteros, los jefes, los dueños de la pelota, los asesinos intelectuales.
En ambos casos una constante universal:
De acuerdo con los expertos, entre más inseguridad existe y nadie, pocos, demasiados pocos, son detenidos, encarcelados y procesados, más, mucho más, se dispara la impunidad.
Y en un Veracruz inseguro, por un lado, e impune por el otro, los malandros y malosos, sicarios y pistoleros, carteles y cartelitos, más, mucho más “se crecen al castigo”.
Por eso, entre otras razones, Veracruz oliendo a pólvora, convertido en un río de sangre.
Nunca como ahora, si un lector sacude el periódico impreso de su preferencia escurre sangre, y si vuelve a zarandearlo, caen cadáveres.

MONSTRUOSIDAD HUMANA

En tanto aumente la impunidad, en automático los malos recrudecerán la violencia, incluso, como estrategia para multiplicar el terrorismo.
Insólito el asesinato de tres mujeres al mismo tiempo. Más, porque hasta donde se recuerda, nunca antes se había dado.
Una madre. Una hija. Y una sobrina.
De ser la venganza, como expresa la versión oficial, la monstruosidad humana en su peor decibel.
Un Veracruz donde la gente prefiere hacerse justicia por mano propia.
Y con saña y barbarie.
“Ojo por ojo, diente por diente, vida por vida”.

VERACRUZ “SE SACÓ LA LOTERÍA” CON CUITLÁHUAC…

Hay un círculo vicioso que da vueltas sin cesar en el ring social.
Uno. La incapacidad de la secretaría de Seguridad Pública. Rebasada por los malandros.
Dos. La ineficacia de la Fiscalía General. Insólito principio de Peter.
Tres. La población doliente, quejándose sin resultados.
En la cuarta esquina, la delincuencia organizada y común, haciendo de las suyas.
Ellos mandan.
Ellos traen las pelotas. Y juegan. Y se emponzoñan.
Veinticinco meses, con sus días y noches, han caminado tal cual.
Y sin embargo, López Obrador dice que Veracruz “se sacó la lotería” con su góber jarocho.
Tres mujeres asesinadas y un hombre la misma noche del 28 de diciembre en Astacinga, montaña negra de Zongolica, en uno de los municipios más refundidos, lejanos, aislados, digamos, de la civilización urbana, empequeñecen la vida, la seguridad y la justicia.
El día 7 de diciembre de 1986, 7 días después de tomar posesión Fernando Gutiérrez Barrios como gobernador, en Huayacocotla, en la sierra de Chicontepec, el cacique Luis Rivera Mendoza y sicarios emboscaron y mataron hasta con tiro de gracia a una familia, el padre y la madre, y dos hijos, entre ellos, una niña en brazos de su madre.
Al día siguiente, la plana mayor de la dirección (entonces) de Seguridad Pública llegó a Huayacocotla y detuvo al cacique y a sus pistoleros.
Y de inmediato, al penal de Pacho Viejo.
Luego, detuvo a los hermanos Roberto y Justo Cabrera Sahagón, caciques de Chicontepec.
Y Veracruz quedó pacificado.
En Astacinga, la Fiscalía General ya identificó, todo indica, la venganza familiar con el nombre del padre de familia cuya hija fuera violada a los quince años y los 5, 6, amigos que lo acompañaron en la masacre.
Ahora, solo se desea la pronta, rápida, inmediata captura de todos ellos para que el manotazo del gobierno de Veracruz sea categórico, indicativo, significativo, definitivo y macizo. 

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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