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Xalapa

Expediente 2021: Subasta Priista



Luis Velázquez
18 de febrero de 2021


Rosa Borunda, esposa de Fidel Herrera Beltrán, conocedora de la política, estudiante de Ciencias Políticas en la UNAM, una vida al lado de Fidel, 4 veces diputado federal, senador de la república, delegado priista en varias entidades federativas, gobernador de Veracruz, escribió en su twitter: “Quiero manifestar mi inconformidad por la subasta de candidaturas en @PRI Veracruz. En Xalapa votaré por @ahuedricardo no por morena! Voto razonado!”.
Se refiere, claro, al PRI de Marlon Ramírez y que es también el PRI de su hacedor, Jorge Carvallo Delfín.
Y el PRI, cacarean en el palenque político, de Migue Ángel Yunes Linares.
Marlon, en el palenque político del descrédito y el desprestigio.
Subasta: venta burda y atroz… al mejor postor.
Subasta: venta de lo que es tuyo o es ajeno.
Subasta: la inmoralidad llevada al extremo.
Subasta: una debilidad que muestra la peor parte de la naturaleza humana.
Subasta priista: venta de candidaturas a presidentes municipales, sindicaturas y regidurías.
Y de paso, a tesoreros y directores de obra pública en los Ayuntamientos.
Pero también, venta de candidatura a diputados locales. Se ignora si también a diputados federales. Quizá, en todo caso, unas cuantas.
Nadie dudaría de que la señora Rosa Margarita Borunda tiene, como dice el viejito del pueblo, “más que los pelos de la burra en la mano, la burra completa”.
Cierto, cierto, cierto, se dirá que en cada proceso electoral en el PRI (y en el PRI por los casi ochenta años seguiditos en el poder) se vendían (o venden) candidaturas como en un tianguis de la subasta.
Pero al mismo tiempo, cuando en un tuitazo lo publica la esposa de un político que en el país ha sido de todo, menos secretario de Estado, entonces, está cañón.
Son palabras mayores.
Las candidaturas, al mejor postor.
Con todo, incluso, que en la última elección, el tricolor quedó en el tercer lugar de los candidatos a la jefaturas del Poder Ejecutivo federal y estatal.
Con todo y que en la última hora de las urnas, el PRI perdió la mayoría de alcaldías importantes y jugosas, conservando apenas, apenitas, la de Orizaba, allí donde el presidente municipal construyera una estatua a Porfirio Díaz Mori, el asesino intelectual de trescientos obreros textiles de Río Blanco, ejecutados por soldados y a quienes ordenara trepar los cadáveres en los vagones del ferrocarril para su traslado al Castillo de San Juan de Ulúa, la cárcel  particular del dictador, y ser arrojados al fondo del Golfo de México.
Y sin embargo, todavía el tricolor quizá conserva parcelas de poder.
Y con tal de quedarse con el hueso existirán quienes entren a la subasta.
La señora Rosa Borunda, evidenciando al derecho y al revés a Marlon Ramírez, el priista ambicioso de poder que traicionara a su amigo de entonces, Raúl Díaz Diez, para quedarse con la Regiduría en el Ayuntamiento del panista Fernando Yunes Márquez.

ESCÁNDALOS EN LA CANCHA PÚBLICA

En el siglo pasado, cada vez que se daba la elección de candidatos a presidentes municipales, síndicos y regidores, trascendía en la cancha pública la venta y subasta de nominaciones.
Era una circunstancia, digamos, repetitiva.
Nunca, entonces, hubo de por medio una denuncia penal en la Procuraduría de Justicia del Estado y se ignora si hacia el interior del tricolor y que le hubieran dado solución salomónica.
En la cancha pública siempre existió el escándalo. Fallidos aspirantes, dejados fuera, denunciando la venta.
Así, caminó el tricolor en medio de un fango manifiesto de corrupción política y que pusiera al país en el ranking mundial de la corrupción.
Aquellas componendas originaron que el partido rojo se hundiera en el descrédito y perdiera las elecciones presidenciales en los años 2000 con Vicente Fox y 2006 con Felipe Calderón Hinojosa.
En el año 2016, con Enrique Peña Nieto regresaron a Los Pinos, pero 6 años después, y dado que las tribus priistas seguían “metiendo la mano al cajón” y “ordeñando la vaca”, vaca suiza, de nuevo los ciudadanos de a pie, la población electoral, ajustó cuentas en las urnas y treinta millones de mexicanos eligieron a Andrés Manuel López Obrador.
Una vieja cultura priista tan vigente hoy y en todos los partidos, entre otras cositas, con los grandes fenómenos partidistas como “La cargada”. “La estampida de los búfalos”, “Las urnas embarazadas” y “La compra de votos”, etcétera.
  La esposa de Fidel Herrera, poniendo “el índice en la llaga purulenta”.

FAMILIA PLURAL

Más todavía: Resulta indicativo y significativo que la señora Rosa Borunda también anunciara en su tuitazo que votará por el ex priista, Ricardo Ahued Bardahuil, para presidente municipal.
Y votará, por el candidato, por la persona, por el hombre, en ningún momento, precisó, por MORENA, el partido de López Obrador.
Tampoco sufragará por el candidato del PVEM a la alcaldía de Xalapa y que, se entiende, irá aliado con MORENA y el PT, con todo y que su hijo Javier Herrera Borunda es el dueño de la franquicia del PV en los estados de Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
Es decir, una familia plural, como siempre han sido, y a tono más hoy con el tiempo vivido, y en donde por lo regular, cada miembro de la familia, el padre y los hijos, simpatizan o militan en partidos políticos diferentes.
El deslinde total y absoluto de la esposa de Fidel del PRI de Marlon Ramírez y Jorge Carvallo, el PRI que fue de Javier Duarte, el PRI de Érick Lagos, el PRI de Adolfo Mota, el PRI de Ranulfo Márquez.
Fidel y su esposa ya gobernaron Veracruz. Fueron de todo. Marlon apenas está empollando y tan pronto desacreditado…
Es un joven viejo, mañoso y roñoso, diría el viejito del pueblo.
“Enano del tapanco” lo denominó Javier Duarte, inculpándolo de la derrota de Anilú Ingram en las urnas para diputada federal.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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