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Gobierno de México ocultó cifras de rápida propagación del coronavirus, asegura NYT

El diario estadunidense The New York Times aseguró que se tergiversaron datos sobre la gravedad del coronavirus para evitar colocar a la CDMX en semáforo rojo a principios de diciembre.

 El gobierno de México tenía datos sobre la rápida propagación del virus SARS-CoV-2 en la capital del país, que las hospitalizaciones saturadas y los ventiladores se estaban agotando, pero decidió ocultarlo a los capitalinos, informó el diario The New York Times.

En un artículo escrito por Natalie Kitroeff, se asegura que el gobierno usó números más bajos en dos áreas críticas para hacer su evaluación sobre el cierre de actividades por el aumento de contagios: el porcentaje de camas de hospital con ventiladores que estaban ocupados y el porcentaje de resultados positivos de las pruebas de covid-19.

Este texto, que primero fue titulado “México engañó a los ciudadanos sobre la gravedad del coronavirus en su capital”, provocó la reacción de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, por lo que, a las 15:59 horas, The New York Times matizó así su encabezado: “México tergiversó los datos sobre la gravedad del coronavirus”.

Con esos datos, aseguró, el gobierno pudo ordenar un cierre inmediato de actividades a principios de diciembre, pero mantuvo la ciudad abierta por dos semanas más.

“A pesar del aumento, los funcionarios federales tranquilizaron al público, durante una sesión informativa el 4 de diciembre, que la Ciudad de México no había alcanzado el nivel crítico de contagio que, según las propias normas del gobierno, obligaría al cierre de su economía”, señaló.

Según un análisis de The New York Times realizado con cifras oficiales del gobierno, la Ciudad de México ya había superado ese umbral y, pese a eso, los funcionarios mantuvieron la capital abierta al público con sus calles atestadas de compradores y sus restaurantes llenos de comensales.

“México decide cuándo poner a la capital de la nación y a cada uno de sus estados en confinamiento de acuerdo a una fórmula que toma en cuenta los últimos números de casos, hospitalizaciones y muertes. Cuando el gobierno introdujo el sistema, los funcionarios dijeron a los mexicanos que sería una medida transparente y objetiva de la propagación del virus”, destacó.

El resultado, añadió, es que la Ciudad de México, con 9 millones de habitantes, “ahora se encuentra en una profunda crisis”, aunque el gobierno al fin tomó medidas para cerrar la capital el viernes 18 de diciembre, “pero para entonces los hospitales de la capital ya estaban desbordados”.

Aseguró que la semana pasada la ciudad estableció récord tras récord de números de hospitalizados desde que inició la pandemia y los médicos abrumados comenzaron a publicar “súplicas desesperadas en redes sociales”, instando a los mexicanos a quedarse en casa y advirtiendo que no quedaban camas, que se estaban quedando sin medicamentos para sedar o tratar a los pacientes.

“Estamos solos, el gobierno federal no nos está ayudando, en realidad se lo están tomando a la ligera. Ahora estamos colapsando”, indicó la doctora Diana Banderas, quien trata a pacientes con coronavirus en el Hospital Regional No. 1 “Dr. Carlos Mac Gregor Sánchez Navarro”, de la Ciudad de México.

Además, resaltó que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum habría dicho que su gobierno evitó un cierre porque “esta época del año es realmente importante en términos de finanzas familiares”.

Destacó un documento elaborado el 4 de diciembre, firmado por López-Gatell, donde le notificó a Sheinbaum sobre el cálculo de riesgo y donde el gobierno federal afirmó que solo el 45% de las camas de hospital con ventiladores estaban llenas.

“Pero antes, López-Gatell publicó un gráfico oficial que indicaba que el 85% de las camas con ventiladores estaban ocupadas, muy por encima del nivel que debería haber añadido un punto total del semáforo de la ciudad.

“De hecho, una revisión de la base de datos que usa el gobierno para calcular el riesgo, muestra que la ocupación de las camas hospitalarias con ventiladores en Ciudad de México no había caído por debajo del 50% desde principios de noviembre”, aseguró.

Señaló que en este documento también se afirmó que el 25% de las pruebas de coronavirus en la Ciudad de México dieron positivo a finales de noviembre, “pero los propios datos oficiales del gobierno federal muestran que más del 35% de las pruebas dieron un resultado positivo durante este periodo”.

Y agregó: “Si, en ambos casos, el gobierno hubiera utilizado las cifras más altas, el total de puntos de la ciudad hubiera llegado a 33, lo que hubiera provocado una advertencia de luz roja y habría requerido un cierre. En cambio, los funcionarios del gobierno insistieron en que la ciudad estaba en un nivel de riesgo moderado –naranja, según el sistema de semáforos– y que no había necesidad de medidas sanitarias más estrictas”.

También destacó que, “a diferencia de muchos líderes mundiales”, el gobierno mexicano no ha creado un programa de apoyo para las empresas y los desempleados durante la pandemia.

“Sin una red de seguridad, cerrar la Ciudad de México en medio de la temporada de compras navideñas causaría un daño considerable a la economía del país”, afirmó.

No obstante, citando a “los expertos”, consideró: “Pero permitir que los residentes de la Ciudad de México se amontonen en las tiendas, cenen en el interior y trabajen en sus oficinas durante dos semanas mientras se sabía que el virus se propagaba rápidamente ha aumentado la carga sobre un sistema de salud pública ya de por sí tenso”.

El domingo 20 de diciembre, aseveró, más del 85% de las campas de hospitales estaban ocupadas, frente al 66% cuando el gobierno decidió retrasar el cierre.

“Rechazados por los hospitales públicos y sin poder pagar las clínicas privadas, un número creciente de mexicanos está muriendo en casa. Los familiares de los pacientes hacen fila durante horas fuera de las tiendas médicas para comprar oxígeno para sus seres queridos que luchan contra el virus desde sus lechos de enfermos”, afirmó. Y citó a Alan Pluma, quien le dijo, mientras estaba en una fila para comprar dos tanques de oxígeno para sus padres: “leí que los hospitales están desbordados. ¿Qué vamos hacer si las cosas empeoran?”

Agregó: “Los trabajadores de la salud también están muriendo: más médicos, enfermeras y técnicos han muerto por el coronavirus en México que en cualquier otro lugar del mundo, según un informe reciente de Amnistía Internacional”.

“Han tratado deliberadamente de ocultar la emergencia. Cada día que demoraba la decisión, más personas estaban expuestas”, le comentó Xavier Tello, un analista de políticas de salud con sede en la Ciudad de México, “repitiendo una creencia que se escucha a menudo entre los expertos de salud pública en México”, agregó.

También refirió comentarios del doctor Juan Carlos Bollo, quien trata a pacientes con coronavirus en dos hospitales de la capital, quien aseguró: “Veo el doble de pacientes que hace unos meses. Luego salgo del trabajo y veo en la televisión que dicen que estamos casi bajo control”.

Además, criticó que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, “ha tratado recientemente de minimizar la importancia del sistema de semáforos que creó y defendió” y recordó la conferencia de prensa donde el funcionario descartó preguntas sobre por qué la Ciudad de México no estaba en el nivel rojo de riesgo, recordando sus palabras: “El color del semáforo es en cierto punto irrelevante”, las cuales pronunció una semana antes del cierre de actividades en la Ciudad de México.

“La jefa de gobierno de la ciudad, por su parte, podría haber roto con el gobierno federal y poner la ciudad en aislamiento antes. Pero ese movimiento habría sido políticamente arriesgado. Ella tiene estrechos lazos con el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y él ha minimizado la pandemia desde el principio”, aseguró.

Además de que sostuvo que Sheinbaum no quería un confinamiento en la capital del país y por eso declaró: “Estamos haciendo todo lo que esté en nuestro alcance, todo, todo, todo, absolutamente todo, para no tener que llegar a una situación en donde tengamos que cerrar todas las actividades”.

Finalmente, indicó que “en repetidas solicitudes de comentarios para este artículo, los funcionarios del gobierno no explicaron de dónde provenían los números inexplicablemente más bajos”.

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