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Viernes, 18 de Setiembre de 2020
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Golpe de Tecla: Festejo “padríshimo” a la veracruzana

POR ROSA VÁZQUEZ

 

 

Vergüenza es la que no existe entre la élite gubernamental de Xalapa. ¿Qué importa la inseguridad, los robos, las violaciones, las más de cinco desapariciones de jóvenes en los últimos días? Si tuvimos alcohol, chiles en nogada (para los que pudieron pagarlos), Tigres del Norte y hasta un góber cachetón y sonriente sin nada de resaca porque aún seguía con el alcohol en el cuerpo.

¿Qué más se puede pedir? Si tuvimos un festejo a la mera veracruzana, a la ya tradicional forma de hacer festejos patrios con resultados de saldo blanco y felicidad inagotable con torta y bandera incluida.

Los pasos fueron simples pero simbólicos: primero asegurarse de que nadie, absolutamente nadie vaya a ocupar la plaza Lerdo que, como se dijo hace un año, “es de los xalapeños”.

Así que para amarrar el lugar, pues primero unos cardenistas que inunden todo el centro de la ciudad, que cierren la calle todo el día y de pretexto pues que digan que necesitan obra. Como sale muy caro Antonio Luna para tenerlos más de un día, pues se cambia el equipo de control.

Y así se pusieron los antorchos (Antorcha Campesina) con todo y diputada Minerva hablando por ellos y protestando en toda la plaza Lerdo “no nos movemos” pero segurito tampoco son tan económicos, con eso de que ya hasta partido lograron.

Así que los últimos días se optó por el modelo populachero, el de las carnes frías y los orines integrados: los 400 Pueblos baile y baile, dicen que por 500 pesos al día. ¡Pues así hasta yo bailaba! Casi lo de siete salarios mínimos.

Y ahora sí, la plaza despejadita, lavada hasta con cloro y aromatizante de piso para que no digan los Tigres del Norte que no los recibimos bien. Y a armar como locos el templete, las vallas de seguridad, a limpiar de indigentes. Y ¡listo!

¿Qué no se llenó la plaza Lerdo en el año pasado? Pues ahora hay que traer a todas las familias que nunca salen, las que para comprar cinco tortas, una sombrilla y viajar gratis al centro tienen que juntar lo de cuatro días de salario.

Y así fue, camiones puestos y servidores públicos dispuestos a traer masas de gente de colonias de Xalapa, congregaciones y hasta otros municipios para ver el grito de independencia y aplaudirle al gobernador desde abajo.

Acarreados como siempre para festejar la independencia del país, una estrategia que nunca falla y que ha pasado de ser herramienta electoral a necesidad diplomática del estado para la imagen pública de Javier Duarte de Ochoa.

Y así, gritos, festejos, comida, canciones coreadas (aunque desafinadas). Porte de triunfo desde el balcón del gobierno del estado, comida majestuosa para el gobernante e inmensa cantidad de fuegos artificiales, con todo y que Veracruz es estado de defensa animal (ajá).

Pero el remate de la fiesta, la cereza del pastel no tiene nombre que describa su magnitud. Un regordete cuadro de gobernador alcoholizado, tambaleante, feliz, con sonrisa de oreja a oreja y ojitos pispiretos entrecerrados y rojos. Mucha agua para combatir los efectos.

Un discurso atropellado, pausado, conocido en el mundo del alcohol por sonar atropellado y “padrísimo” como calificó el proyecto de la autopista México- Tuxpan. O quizás, y sólo quizás, el gobernador no traía la fiesta encima y su  voz es un reflejo de su nuevo y sensual estilo de hablar con los medios de comunicación.

Correo electrónico: vazquezrosa03@gmail.com

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