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Joan Baez, 80 años de voz, símbolo y coherencia

Cuando visitó por última vez escenarios catalanes en su gira de despedida, en verano del 2019 en los festivales de Terramar de Sitges y de Porta Ferrada, Joan Baez no parecía temer esa anunciada retirada de los escenarios. Al menos de las giras como tales, como ella especificó en conversación con este diario. Lo decía en el marco del Fare Thee Well Tour , pero lo que ella ni nadie se podía imaginar es que solo medio año más tarde la música en vivo, las giras, los conciertos sufrieron un apagón que continua en la actualidad.

En aquel estío de 2019 Baez transmitía excelente estado de forma en todos los aspectos, aunque ella asegurase que su voz le había llevado a tomar esa decisión: “si dejo de girar es precisamente porque mi voz se está deteriorando sin remedio; y confieso que a medida que veo que mi voz se va deteriorando mi infelicidad va creciendo”. Unos minutos antes, también había comentado que “ya tengo 78 años, tampoco hay que olvidarlo”. Y desde entonces han pasado dos años y desde hoy el icono de la canción protesta devendrá octogenaria.

El compromiso

“Nunca ha sido un sacrificio involucrarme con gente que no podía hablar por sí misma”, ha dicho recientemente a “Rolling Stone”

No solo es admirable sino incluso sorprendente, porque viéndola desenvolverse y cantar en aquel concierto de Sitges, y un año antes en el que protagonizó en el Festival de Cap Roig, había que llegar a la concluisón de que Joan Baez también es toda una referencia en la administración del paso del tiempo. Además de la música y sobre todo de llevarla y compartirla en los escenarios de todo el planeta, la cantautora no se ha quedado precisamente con los brazos cruzados. Inquirida también en esa ocasión si no temía aburrirse si se retiraba de la música en directo, respondió: “Nooo. Escribo pero sobre todo me encanta pintar”.

Efectivamente, desde que se retiró definitivamente de hacer giras el año pasado, el icono del folk y la canción protesta se centró intensamente. Lo de pintar ya lo practicaba desde hacía años, incluso en perjuicio de la música: antes de comenzar ese tour de retirada Baez confesó que los conciertos ya no le atraían en exceso.Y buena prueba de ello fue la exposición Joan Baez: Mischief Makers. Un centenar de grabados de un retrato de un amigo suyo, el cantautor John Prine, fallecido por la covid y que fueron vendidos para recabar fondos para investigaciones sobre el virus.

Y la cosa ha seguido porque desde el día de reyes ha inaugurado en una galería californiana la exposición Joan Baez: Mischief Makers 2, una continuación de aquella, concebida durante la pandemia y que reúne retratos de políticos, médicos, escritores, deportistas o músicos que, a su juicio, hacen del mundo un lugar mejor: Bob Dylan,Patti Smith, Greta Thunberg, Michael Moore, Kamala Harris o la escritora Alice Walker.

Su otro gran foco de actividad/atención en tiempos actuales es el del activismo, en un escenario al que le ha sido más o menos fiel en diferentes gramajes desde su juventud. Se la conoce esa faceta desde que emergió en los años sesenta como un soplo de aire fresco y femenino a una tendencia que ya habían sedimentado glorias como Pete Seeger o Woody Guthrie. En la contestación estudiantil sesentera, en las movilizaciones contra la guerra de Vietnam o su involucración en la agitación latinoamericana de los años setenta, su papel fue destacado y con una autonomía de movimiento y un criterio como mínimo destacables.

La amenaza Trump

Su activismo social y político se reactivó con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca

En el 63 marchó junto a Martin Luther King contra la segregación racial. Tiempo más tarde fue detenida durante las protestas contra la guerra de Vietnam, y en 1966 protagonizó una situación muy ilustrativa: fue invitada a actuar el 1 de mayo en Berlín Este y de forma inesperada para las autoridades germanorientales hizo que el compositor disidente Wolf Biermann, se uniera a ella en su recital, que fue filmado pero nunca emitido.

Y en la toma de postura latinoamericana fue todo un hito la aparición en 1974 de su álbum Gracias a la vida, un multiventas que incluía titulos como Llegó con tres heridas (Miguel Hernández/J.M. Serrat), Te recuerdo Amanda (Víctor Jara) y clásicos como La llorona, todos cantados en castellano. Tiempo más tarde confesaría que “la canción Gracias a la vida fue muy importante para mi generación, porque estábamos en los años 70, algunos ya habían abandonado la canción comprometida, y ese tema seguía manteniendo la llama”,

Su compromiso activo volvió a emerger con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca –ella votó a Bernie Sanders–, aunque desde un tiempo antes ya había visibilizado y verbalizado su apoyo a movimientos como Ocupy Wall Street y el papel de una recuperada canción protesta. Con Trump en el poder, la inquietud le invadió hasta el punto de confesar hace un par de años que “por primera vez soy pesimista; partimos de un hecho que por conocido no es menos grave: Trump no piensa cambiar, tiene unas pocas ideas pero muy claras, y sabe que tiene el poder en sus manos. Es ante este panorama cuando hemos de actuar de un modo realista, hemos de calibrar muy bien lo que hay que hacer, y plantear este enfrentamiento en forma de pequeñas victorias”. Tomó posicionamiento activo por Joe Biden en las elecciones presidenciales y su inquietud, suponemos, se debe ir disipando aún muy poco a poco una vez vistos los sucesos de las últimas horas. En una reciente entrevista a Rolling Stone manifestó que lo que le diría a un joven de su país en la actual coyuntura es que “lo que hizo mi vida más rica fue involucrarme con otras personas, con gente que no podía hablar por sí misma. Nunca vi esto como un sacrificio para mí”.

Retirada de las giras

Desde que ha dejado las giras se ha centrado en su faceta pictórica, sobre todo retratista

Y sin dejar el actual ámbito político, Baez también ha mostrado su apoyo al proceso independentista catalán, y especialmente con los políticos presos. En su opinión “denuncio y considero absolutamente antidemocrático que exista lo que en mi opinión son prisioneros políticos, y defiendo que el ciudadano exprese su opinión política libremente”, aunque también considera que “esta situación corre paralela al fenómeno del nacionalismo que lleva implícito el conservadurismo”. En sus actuaciones catalanas de 2018 y 2019 sus comentarios sobre la cuestión fueron obligados, así como la interpretación de canciones como El rossinyol.

Aunque desde mediados de los años noventa ya no ha compuesto prácticamente ninguna nueva canción, su patrimonio es polifacético y sobresaliente.Primero por emerger con su hermosa y convincente voz en un momento de cambio social y llegar a la piel de bohemios, estudiantes, hippies y activistas en Estados Unidos, convirtiendose en una suerte de conciencia moral de su generación.

Referencia colectiva

Sus canciones, su actitud  y su voz calaron en los años 60 en colectivos y clases sociales muy distintas

Y eso consiguiendo en paralelo que sus canciones de crítica y concienciación y su manera de interpretarlas se convirtieran en una de las preferidas de los gustos musicales acomodados de Occidente. Los dos volúmenes de sus Concert y sus álbumes Farewell Angelina Any day now son piezas angulares de la cultura estadounidense. Y segundo por haber sabido ampliar el escaparate musical y temático con la citada canción latinoamericana, el gospel, el country o el pop.

Nació en Nueva York en 1941, en Staten Island, hija de un emigrante mexicano que había cruzado dos años antes la frontera de manera ilegal. Solo se ha casado en una ocasión, con el también activista David Harris a finales de los 60 y de forma breve. Fue idílica de puertas afuera su relación anterior con Bob Dylan –con el que ha colaborado intermitentemente–, mientras que la posterior con el estudiante Steve Jobs adquirió dimensión mediática cuando Apple comenzó a ser una realidad. Paradojas de la vida.

*LA VANGUARDIA

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