17.1 C
Xalapa

La crónica de hoy: Retroceso evolutivo

-

ALEJANDRO HERNÁNDEZA mediados del año 2012 Teocelo, municipio cercano a esta ciudad capital, dio la nota nacional al declararse como el primer municipio antitaurino de México. En un ejercicio de humanismo y de protección hacia los animales, el entonces alcalde, Cristian H. Teczon, junto con su cabildo aprobaron un Reglamento de Protección Animal, en el cual se prohibían las corridas, encierros, vaquilladas y “cualquier evento en el que se aplique maltrato o crueldad a los animales”. Esto a pesar de la fuerte oposición de un sector de la población, que pugnaba porque no desaparecieran las vaquilladas pues, decían, era un “espectáculo” que atraía al turismo.

El Reglamento de Protección Animal, a pesar de los bárbaros que se oponían a él, se aplicó en ese año y el siguiente, incluso durante las fiestas patronales, que era cuando se llevaban a cabo las vaquilladas, grupos de protectores de animales hicieron diversas actividades en pro del bienestar animal. Sin embargo, luego de las elecciones y entrando en funciones la nueva administración en 2014, la alcaldesa, Ana Lilia López Vanda, echó en saco roto el gran avance logrado en el trienio anterior, no sólo permitiendo nuevamente las vaquilladas, sino también haciéndose cómplice de un delito al no castigar a los ciudadanos que desoyeron lo establecido en una ley municipal; incluso, según lo dicho por algunos habitantes de aquel municipio, hasta las alentaba, pues al parecer es simpatizante de la “fiesta” taurina.

Lógicamente algunos sectores de la población teocelense se inconformaron y, con el apoyo de algunos grupos de protectores de animales, denunciaron a la alcaldesa formalmente, asunto del que, bien que mal, salió airosa, pero que sentó un precedente jurídico y le restó puntos a su mandato. Así las cosas la señora, para no meterse en controversias legales, en estos días acaba de llevar a cabo una consulta ciudadana para modificar el Reglamento de Protección Animal, precisamente el artículo que prohibía las vaquilladas, la cual, inexplicablemente, favoreció el regreso a la barbarie.

Hoy entonces, el primer municipio antitaurino de México, el cual nos ponía a los veracruzanos una nota positiva ante el mundo al demostrar que el hombre continúa su proceso evolutivo e intelectual, regresa a la incivilidad, al primitivismo y a la ignorancia, al fomentar el maltrato a los animales en aras de una estúpida y falsa diversión.

Esto no habla bien de una gobernante que, lejos de demostrar la famosa sensibilidad femenina que corresponde a su género, hace gala de una ignorancia atroz, de una inteligencia acomodaticia que, por evitarse “problemas”, la hace recurrir a una consulta ciudadana y decide lavarse las manos dejando que en una votación visiblemente amañada el pueblo que gobierna quede, injustamente porque hay gente que luchó mucho por erradicar el maltrato a los semovientes vacunos, como un montón de retrogradas insensibles, los cuales se complacen en maltratar inocentes animales y en ofrecer al turismo su malsano gusto por el sadismo.

Justamente cuando los veracruzanos demostrábamos que ya éramos más humanos y consientes de nuestra humanidad volvemos a ser bestiales, que no bestias, pues éstas no matan ni maltratan por gusto. Qué triste.

Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com