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Domingo, 20 de Setiembre de 2020
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La política en tacones: Estampas femeninas

Por Pilar Ramírez

Cada nuevo ciclo se renuevan las esperanzas de que se produzcan las condiciones para construir un futuro más prometedor. Desear “feliz año”, por ejemplo, expresa ese anhelo, aunque de tan común y contradictoria con la realidad se ha convertido en una frase hueca y carente de significado. Un verdadero feliz año para las mujeres sería que alcanzaran igualdad de condiciones salariales con los hombres, que en una competencia justa y transparente tengan mayor participación en la política, que alcancemos también la paridad en cargos públicos (y no sólo en los de elección popular), que cesen los distintos tipos de violencia que se ejercen contra nuestro género y que no haya más asesinatos de mujeres.

Si juzgamos por los acontecimientos recientes, ―locales, nacionales o mundiales― nada permite augurar que este 2015 sea especialmente prometedor en el tema de los derechos de las mujeres, será tan difícil como otros o más, porque además ahora se debe lidiar con un discurso falso sobre la “perspectiva de género” que ayuda a enmascarar su ausencia.

Veamos sólo algunas estampas del acontecer femenino de los días pasados. El embate contra los gremios de enfermería, trabajo social y rehabilitación tomó forma en la convocatoria de profesionalización emitida por el sector salud en septiembre del año anterior, con reglas y limitantes retorcidas, buscaba en forma muy clara desestimar el nivel profesional que han alcanzado con estudios de licenciatura estos trabajadores de la salud para pagarles menos, lo que no tenía nada de profesionalizante y pulverizaba la reforma sanitaria anunciada por el Presidente. Estas tres profesiones, al igual que la docencia en nivel básico, son de población mayoritariamente femenina, de modo que este golpe lastimaba a las mujeres y, lo peor del caso, es que lo asestó una de ellas ―la secretaria de Salud― quien ha mostrado una actuación imprudente y esquiva ante las movilizaciones del personal del sector salud afectado.

La secretaria, Mercedes Juan, licenciada en medicina y con una especialidad en rehabilitación, no objetó el maltrato hacia los gremios mencionados, en especial, hacia las mujeres, suponiendo que, como dijo al inicio de las movilizaciones que generó la convocatoria, sólo seguía las recomendaciones de la Secretaría de Hacienda. Las primeras protestas sólo sirvieron para recuperar las condiciones que había antes de la publicación de la convocatoria de septiembre, aunque las negociaciones siguen. ¿Feliz año dijo alguien?

Para quienes se horrorizaron con el atentado a la revista francesa Charlie Hebdo por ser una manifestación extrema de intolerancia religiosa que parecía querer decir: si tienes una opinión diferente de la mía sobre mi religión o mis figuras religiosas cállatela porque si no te mato, aquí tienen un fruto de la cosecha local: la iglesia veracruzana vuelve a la carga en su intento de criminalizar el aborto con la ya conocida figura de “protección de la vida desde la concepción” que no tuvo éxito en 2010. Esta “iniciativa ciudadana” ya fue admitida por el Congreso. El mensaje para las mujeres de Veracruz, de nuevo, parece ser: ni creas que porque ganaste una pequeña batalla te dejaremos en paz, no tienes derecho a decidir sobre tu cuerpo, tienes que seguir mis creencias o te meto a la cárcel. Ojalá que el cálculo político de los integrantes del Congreso veracruzano, en año electoral, les aconseje no aprobar este desaguisado en contra de las mujeres y su derecho a decidir sobre su cuerpo y su maternidad. ¿De verdad feliz año?

A propósito del año electoral y la participación de las mujeres en la política, el Instituto Nacional Electoral anunció la canalización de más de 117 millones de pesos, a través de los partidos con registro, para la promoción del liderazgo de las mujeres. Esto, que debería ser una buena noticia se diluye cuando se observa que la paridad de género en los partidos no ha perdido la connotación de “cuota”, de incluir a las mujeres sólo para cumplir con los requisitos de la ley, de imponer las costumbres de la política tradicional hechas por los hombres y de la ausencia de interés por construir una verdadera perspectiva de género a juzgar por cómo se está dando la asignación de candidaturas, con las mismas reglas de siempre de la partidocracia.

Un botón de muestra: en Veracruz la diputada local Ana Guadalupe Ingram solicitó licencia para buscar una candidatura al Congreso federal, lo cual no resultaría extraño si cuando estaba en campaña hace dos años, no hubiese firmado ante notario público que concluiría su encargo como legisladora, rechazando a los políticos “chapulines” que van de un puesto a otro; quizá confía en que la ciudadanía no recuerde el engaño al momento de votar. Es cierto que muchas mujeres se sienten obligadas a jugar con las reglas que los hombres han impuesto en la política, en las que prevalece la opacidad, el amiguismo y el pago de favores, pues saben que de otro modo no habría forma de participar o sería muy difícil. A ello se debe también quizá que hasta la fecha sólo haya siete mujeres inscritas para intentar obtener una candidatura independiente (de los cincuenta que lograron obtener la calidad de aspirantes por parte del INE), pero todavía les falta conseguir las firmas que exige la autoridad electoral. ¿Feliz año de participación política para las mujeres y para la ciudadanía?

Ya ni que decir sobre los feminicidios que no sólo no ven llegar la justicia sino que van en aumento o la perla antifeminista que nos regaló un exsenador colombiano al organizar el concurso “Miss tanguita” con niñas menores de 10 años, al que todavía se atrevió a calificar de acto cultural. Ya nada más le faltaba decir que era un ejercicio de capacitación para que las niñas se vayan a acostumbrando a ser tratadas como objetos. ¿De verdad feliz año?

ramirezmorales.pilar@gmail.com

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