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Xalapa

Malecón del Paseo: “Escribir es una chinga”

Malecón del Paseo

•”Escribir es una chinga”
•Oficio más solitario
•Gozo y placer

Luis Velázquez

EMBARCADERO:
En el año 2014, la cronista Elena Poniatowska recibió la medalla Bellas Artes en la Ciudad de México… Entonces, acuñó frase citable… “Escribir es una chinga”, dijo… Y cierto, pero al mismo tiempo, un gozo, quizá el placer más grande y satisfactorio, de igual manera como para un boxeador trepar al ring y para un médico el hospital y para un ingeniero construir una carretera… En el caso de la escritura, nunca una persona está más sola que cuando se sienta frente a la computadora, antes frente a la máquina mecánica y antes, mucho antes, con la pluma de ganso en la mano… Escribir, cierto, es un oficio solitario, igual, igualito, por ejemplo, que el músico cuando escribe una partitura… Pero al mismo tiempo, cada escritor y cronista, están acompañados de los personajes de quienes se ocupa su narrativa…

ROMPEOLAS: “Escribir es una chinga” porque en cada generación hay miles de escritores (novelistas, cuentistas, poetas, cronistas, reporteros, etcétera), unos calculan hasta veinte mil, soñando con trascender y pasan los diez años de una generación y solo unos cuantos, pocos, excepcionales, se encumbran… Los demás, pronto son olvidados hasta por los suyos… Se trata de una feroz y reñida competencia por ser y estar y que pocos logran… Bastaría referir, con todo, que en sus memorias Rita Macedo, la actriz del cine mexicano casada con Carlos Fuentes Macías, llegó a decirle que nunca escribiría como Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura…

ASTILLEROS: José Vasconcelos Calderón decía que únicamente han de leerse los escritores muertos y reconocidos… Los vivos, decía, apenas, apenitas, están soñando con trascender… Y la mejor obra literaria es aquella que traspasa un siglo y sigue leyéndose… Ponía como ejemplo la Biblia, la Divina Comedia de Dante Alhigieri, El Quijote y su Sancho Panza y la Guerra y la Paz… En su tiempo, el escritor Lorenzo Díaz, recordaba con nostalgia cuando entregó el original de una novela a una editorial de la Ciudad de México y muchos meses después se acercó para preguntar el destino de su novela… Un empleado le dijo: “Mire, este pasillo lleva a una oficina, que es bodega, busque ahí su texto”… Lorenzo Díaz abrió la puerta y miró unos dos mil, tres mil originales archivados…

ESCOLLERAS: Luego de “la chinga” de escribir y escribir, pocos escritores encuentran un editor, primero… Y segundo, que una vez publicado el libro se venda en la librería y alcance varias ediciones… Y tercero, que en tiempo y forma le paguen las regalías y que por cierto son distribuidas de la siguiente manera… El 40 por ciento del costo del libro para el editor… El 50 por ciento, para la librería… Y el diez por ciento, para el escritor… Por eso, el día cuando Gabriel García Márquez se volvió famoso y vivía de sus libros, empezó a pagar las cuentas de los amigos en la convivencia ha contado su paisano, Plinio Apuleyo Mendoza…

PLAZOLETA: El mismo caso ocurre con los trabajadores de la información… De entrada, sueldos insultantes en los medios y que como en el caso de Veracruz, van de los 4 mil a los 8 mil, el más alto, mensual… Después, laborar sin las prestaciones sociales, económicas y médicas establecidas en la ley… Luego, un trabajo inestable.. De inmediato, escribiendo y publicando notitas, muchas veces basadas en los boletines de prensa… Rara, insólita ocasión buscando ser y estar con reportajes y crónicas y el periodismo de investigación…

PALMERAS: Además, escribir tanto periodismo como literatura significa una disciplina militar… Todos los días, igual que un albañil, un carpintero, un fontanero, un campesino en el surco, empujando la carreta, sin saber el destino final… Por ejemplo, Ernest Hemingway escribía 6 horas diarias… Gabriel García Márquez, 8 horas… Honorato de Balzac solía escribir durante 15 horas diarias, ininterrumpidas… El poeta Omar Cabezas, quien también fuera guerrillero en América Latina, decía que si escribía antes de hacer el amor sus poemas eran violentos, intensos, frenéticos… Y si después de hacer el amor, eran profundamente tiernos en el llamado “reposo del guerrero”…

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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