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Xalapa

Malecón del Paseo: La tarea de escribir

•Disciplina de famosos

•Un trabajo solitario

Luis Velázquez

19 de febrero de 2021

EMBARCADERO: El hombre, decía aquel, “es un animal de costumbres”… Por ejemplo, los escritores, la mejor hora en que suelen escribir y el número de horas por día… Omar Cabezas, el guerrillero y poeta salvadoreño, decía que tenía dos tiempos para escribir… Si escribía antes de hacer el amor, sus textos estaban llenos de violencia física y emocional… Si escribía después de, sus textos estaban repletos de ternura, digamos, en lo que el sicólogo llama “El reposo del guerrero”…

ROMPEOLAS: Hay quienes, como Gabriel García Márquez, escribían como en una jornada laboral… De 8 ocho de la mañana a dos de la tarde… A las dos en punto tenía invitados a comer en casa… A las 4 en punto leía los periódicos y revistas… A las 6 de la tarde, revisaba las páginas escritas en la mañana… A las 8 de la noche, se reunía con la familia y cenaban… Y hacia las diez, once de la mañana, se acostaba… Ernest Hemingway escribía de las 6 de la mañana a las doce del día, y siempre, mil palabras por día… Incluso, las contaba…

ASTILLEROS: A las 12 del día, Hemingway iba a sus bares preferidos en Cuba… Y luego de dos horas, las 2 P.M., trepaba a su yate para pescar con Santiago, el pescador en quien se inspirara para escribir su famosa novela de “El viejo y el mar”… Unas veces cuando escribía y tenía visita, la dama en turno, por lo regular, una actriz, lo esperaba desnuda nadando en la alberca con par de botellas de champagne enfriándose…

ESCOLLERAS: Con frecuencia, agarraba la borrachera con su pareja y bebían una mezcolanza… Desde vino para iniciar la cena hasta Bacardi y whisky… Hacia las 2 de la mañana le paraban y hacían el amor… Y a las 6 de la mañana, en punto, se levantaba a escribir… Y Martha Gellhorn lo miraba y admiraba mucho más… “¿Cómo le haces con tu gran capacidad para beber, hacer el sexo y levantarte a escribir?”, le preguntaba… Y Hemingway dejaba de escribir y otra vez le hacía el amor… “A tu lado, le decía Gellhorn, la vida es perfecta”…

PLAZOLETA: Una tarde lluviosa en París, donde vivía, Mario Vargas Llosa pasó enfrente de un café en el bulevar a orilla del río Sena… En el café-bar, par de peruanos tomaban… Eufórico, uno de ellos se levantó de la mesa y salió corriendo atrás de él… Se presentó… “Somos peruanos, te invitamos un café, una copa”… Gracias, dijo Vargas Llosa, otro día, tengo prisa”… “¿Por qué tienes prisa”, reviró el paisano… “A las 6 de la tarde tengo que estar escribiendo”… Y el Premio Nobel de Literatura se perdió en la marabunta urbana…

PALMERAS: Víctor Hugo decía para que escribir se necesita 90 por ciento de inspiración y diez por ciento de disciplina… Don Alfonso Reyes decía que 90 por ciento de disciplina y diez por ciento de inspiración… Sea como sea, ninguna novela, cuento, poema, reportaje, crónica, se escriben solitos… Además, ningún trabajo en el mundo necesita tanta soledad como la escritura, seas novelista o reportero… La soledad es la madre de la creación literaria… Y el escribidor es la persona más solitaria del mundo cuando está frente a la máquina… Más, porque muchos años después, sabrá el chamán si aquel texto sobrevivió al tiempo, el espacio y la historia, o si por el contrario, murió antes de nacer y nunca fue leído… O en todo caso, leído, pero luego enseguida, olvidado…

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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