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Xalapa

Malecón del Paseo: Reportero decapitado

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•Vendía tamales y donas
•Vaya oficio ingrato…

Luis Velázquez/Y Parte II
15 de septiembre de 2020


EMBARCADERO:
El asesinato del reportero Julio Valdivia Rodríguez, corresponsal de «El Mundo de Córdoba» en la región de Tezonapa, estuvo lleno de saña y barbarie… Secuestrado, desaparecido y asesinado, fue decapitado… Pero el crimen también puso en el tendedero público otra realidad adversa… Reportero desde hace unos quince, veinte años, y dado el bajo salario percibido un día vendía tamales y al día siguiente donas y al tercer día otra vez tamales y así en el transcurso de cada semana para llevar el itacate a casa, su esposa y dos hijos que ahora quedaron, cierto, en la orfandad, pero al mismo tiempo, a la deriva económica y social… Además, sin una pensión… Y mucho se teme sin ahorritos para enfrentar la vida…

ROMPEOLAS: En 1910, Ricardo Flores Magón, el héroe periodístico de López Obrador, decía que los salarios eran insultantes, salarios de hambre… La histórica, legendaria, mítica y bíblica lucha de los trabajadores de la información por el legítimo derecho a tener derecho a una vida digna… Hay medios donde, y por ejemplo, pagan mil pesos a la semana… En otros, un poquito más, digamos, el mejor pagado, dos mil pesos… Ah, pero también hay medios que pagan por nota publicada o transmitida… A veces, unos cincuenta pesos… Y si el reportero entregó, digamos, cuatro notas en el día y solo le publicaron dos, únicamente le pagan dos… Un profesor dice que su par de trabajadores domésticas ganan más que un reportero… Caray, hay corresponsales y reporteros que entregan la vida por el medio donde laboran y les pagan una bonificación…

ASTILLEROS: Jorge Valdivia descubrió su vocación reporteril luego de andar por ahí en otras cosas, como a tantos nos pasa en la vida… Por ejemplo, un tiempo corto fue policía municipal… Luego, comerciante… Comerciante que también era Jorge Celestino Ruiz, asesinado la primera semana del año 2019 en Actopan, y quien vendía teléfonos celulares en un changarrito… El reportero Ignacio Carvajal García dice que Valdivia Rodríguez era un experimentado periodista, con muchas tablas, apasionado contador de historias, y quien apostó a vender tamales y donas en vez de caer en las tentaciones que suelen darse en el oficio cuando el trabajador de la información se «tiende al piso del mejor postor»… Cierto, cuando una persona muere por lo general se convierte en santo, pero en el caso la biografía de Julio Valdivia es legado irrefutable…

ESCOLLERAS: Hay salarios mínimos establecidos en la Ley Federal del Trabajo para los reporteros, pero solo aplicado de manera excepcional… Y lo peor, cuando un diarista es despedido e interpone una demanda en la Junta de Conciliación y Arbitraje, por lo regular los titulares y/o los secretarios de Trabajo se ponen del lado de los patrones… Y por más y más juramentos de uno que otro diputado local de que vigilarán la aplicación de la ley se trata de faramalla pura, golpes de pecho, fuego pirotécnico… Insólito, inverosímil, que Julio Valdivia vendiera tamales y donas para llevar la torta a casa, igual, igualito que tantos colegas en Veracruz y en el resto del país… Por eso quizá cuando era diputado federal el panista Rafael Acosta Croda aseguraba que «los reporteros eran unos muertos de hambre» en tanto el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, dice con menosprecio y desdén que «a los reporteros ningún chile les embona»…

PLAZOLETA: Los hijos de Jorge Celestino Ruiz, María Elena Ferral y Julio Valdivia Rodríguez, el trío de corresponsales asesinados en el tiempo de la 4T en Veracruz, han quedado en la orfandad… Quizá también en el desamparo social los padres ancianos… Pocos, excepcionales, oficios, en el descobijo social en un México donde 6 de cada 10 ciudadanos están en la miseria, la pobreza y la jodidez… De entrada, los trabajadores informales como las domésticas, los carpinteros, los mecánicos, los pintores, los electricistas, los volovaneros, los indígenas, los campesinos, los changarreros y los vendedores de estampitas… En la lista extensa se incluye a los reporteros…

PALMERAS: «Desde que el mundo es mundo», los obreros de la libreta de taquigrafía, la grabadora, el celular, la cámara fotográfica y la computadora andan en la vida y por la vida sin seguridad social… Pocos, excepcionales, son los beneficiados… Hay incluso medios «rasgándose las vestiduras» por la izquierda y la 4T que otorgan, si lo hacen, el Seguro Social y el INFONAVIT a los empleados, pero muchísimos años después… Y siempre y cuando, el reportero, el editor, la secretaria lo reclamen a cada rato…