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México, país salvaje, cruel e incontrolable: Francisco Toledo

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El creador recordó la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa volando 43 papalotes en compañía de un grupo de niños de primaria

 

toledoPara el artista mexicano Francisco Toledo, el caso de la desaparición de los estudiantes de la normal de Ayotzinapa coloca a México como un país salvaje, cruel e incontrolable.

El creador platicó sobre una actividad que encabezó hace algunos días, para recordar la desaparición de los normalistas. Junto a un grupo de niños de primaria, el artista voló 43 papalotes, cada uno con el rostro de los estudiantes.

El también activista, declaró en entrevista al diario “El País”, el objetivo de dicha actividad, la cual se llevó a cabo para explicarle a los pequeños de una manera lúdica lo que está pasando “En la región de donde yo vengo, para la época del día de muertos sopla el viento fuerte, y por allá vuelan los papalotes porque piensan que las almas de los muertos pueden bajar por el hilo. Como se dice que los han estado buscado por mar y tierra, la idea era buscarlos también en el aire” comentó.

Toledo, quien además de figurar en el ámbito artístico, también lo ha hecho en el activismo político, confesó no tener ideología y explicó por qué no ha sacado su credencial de elector: “Pues no he sentido la necesidad de apoyar a un candidato. Es necesario tener la credencial para ir al banco, o para hacer compras, o para pasar un retén de la policía. Yo en su lugar cargo el pasaporte, y con eso puedo vivir en la sociedad”.

El reconocido promotor cultural expresó que su lucha contra el maíz transgéncio sigue desde que los científicos les informaron de los daños que su consumo traería. “Bueno, eso es que un grupo de científicos vino a Oaxaca y nos alertó, nos dio información de los daños que pueden provocar, de la dependencia que se crea con los países productores de esas semillas, y a partir de ahí estamos intentado que haya una discusión pública seria sobre el maíz nativo y el transgénico”.

En cuanto a su desempeño artístico, Francisco Toledo confesó que últimamente faltan en su trabajo más horas de obra, y que en cierta parte se siente decepcionado.

“Pues hasta cierto punto estoy un poco decepcionado. En algún momento pensé que en la pintura podría encontrar mi alma o algo bueno, que pudiera ser un medio para encontrar una identidad, y en el fondo creo que no encontré nada o que encontré poco. Desde el principio hice mucho hincapié en los mitos del pueblo, en las leyendas, usando títulos en zapoteco o viajando por la zona de donde somos buscando colorantes naturales. Le di mucha importancia a esta parte de mi discurso, pero no creo que se pueda decir que la pintura es eso. Es eso pero es algo más, y a lo mejor me quedé nada más en el puro discurso de la identidad y le di menos importancia a la plástica… Ay, no sé, ahora se me ocurre decirlo así, pero a lo mejor me equivoco”.