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Viernes, 18 de Setiembre de 2020
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Miden fuerza política mujeres priistas 

LUIS VELÁZQUEZ

 

•Ana Guadalupe Ingram contra Carolina Gudiño  •Anilú, con la bendición de Duarte; Gudiño con la bendición de Fidel •La diputada local azuza a su gente para lanzarse contra la ex alcaldesa •Riesgo de que el parcito quede fuera  •Alfredo Llorente Martínez, solución salomónica

 

Si es cierto que en política la peor enemiga de una mujer es otra mujer, entonces, el refrán popular sirve para ilustrar una batalla a muerte entre Ana Guadalupe Ingram y Carolina Gudiño Corro.

El parcito tricolor, con una fijación: la candidatura a diputada federal por el distrito de Veracruz urbano en el 2015.

Ana Guadalupe, con la bendición de Javier Duarte. La Gudiño, con la bendición de Fidel Herrera, el góber fogoso.

Ana Guadalupe, con el visto bueno del alcalde Ramón Poo Gil. La Gudiño, sin Ramón Poo.

Ana Guadalupe, metida hasta la cocina del presidente del CEN del PRI, César Camacho Quiroz. La Gudiño, con un fogoso con las puertas cerradas en Los Pinos. Y ni si diga en el PRI.

Ana Guadalupe, con la militancia y parte de la elite roja resentida porque ha incumplido acuerdos. La Gudiño, con tantas heridas que dejara como alcaldesa y diputada federal y local.

Ana Guadalupe, creyendo que con el programa de “Amigas y confidentes” de Telever dará el siguiente brinco. La Gudiño, bendiciéndose con el aura de su hija.

Ana Guadalupe, con el rechazo de Fidel Herrera. La Gudiño, con el rechazo de Javier Duarte.

El par, soñando con la curul federal; pero sin ningún hilo social que las vincule a los grandes pendientes sociales de Veracruz.

Por ejemplo, nunca la Gudiño se ha ocupado de los carteles. Tampoco, claro, Ana Guadalupe.

Menos han traducido acciones de gobierno para “los desheredados de la fortuna” como llamaba Albert Camus a los pobres entre los pobres, es decir, a los miserables y jodidos.

Ana Guadalupe, con todo el billete oficial. La Gudiño, en la pepena financiera, aun cuando los quisquillosos aseguran que dejó la alcaldía jarocha con unos 300 millones de pesos de fortuna, más ene número de terrenos que comprara en las inmediaciones de lo que algún día será el paso a desnivel en Paso del Toro.

Cierto, cierto, cierto, en política la peor enemiga de una mujer es otra mujer.

Y más cuando ambas son igual de protagónicas. Paridas por los dioses como se creen y sienten. La Barbie de Fidel. La Barbie de Duarte.

 

CIEN PLAZAS DE RAMÓN POO PARA ANILÚ

 

De acuerdo con las versiones, Ana Guadalupe azuza a sus huestes priistas para lanzarse en contra de la Gudiño.

Incluso, hasta les pide que “tiren su espada en prenda” en contra de ella para, digamos, descarrilarla de aquí hacia fin de año cuando quizá, acaso, el CEN del PRI y Los Pinos pronuncien la última palabra y/o, en todo caso, en la primavera del 2016.

Y es que, de entrada, a veces pareciera que Ana Guadalupe lleva la delantera.

Por ejemplo, según las versiones, Ramón Poo Gil está deslumbrado con ella. La mira como la gran revelación priista de todos los tiempos. Claro, el corazón del alcalde jarocho está con su jefa de prensa, Elisa Tagle. Pero, bueno, la Ingram se habrá adueñado, digamos, de sus neuronas.

Y, por eso mismo, los audaces y temerarios aseguran que Poo otorgó la dirección de Gobernación completita a Ana Guadalupe para moverse con todo por la candidatura a diputada federal.

Por eso hay quienes afirman que la Ingram metió a unos cien priistas a Gobernación, una parte en la nómina y otra a los que pagan en efectivo, trabajando todos ellos la plaza electoral a su favor.

Al frente colocó al papanteco Aldo Vázquez, de quien se afirma ni ajusta ni desajuste nada por el bienestar social de los jarochos; pero cabildea para entronizar a su jefecita, Ana, en la curul federal.

Pero, además, Poo Gil otorgó a la dipu priista la dirección de Mercados, con Javier Toscano al frente, una oficina que de manera histórica ha sido un “barril sin fondo” por todos los negocios chuecos que se hacen.

Y más, como en el caso, cuando la dipu tiene la bendición del Oficial Mayor de la Secretaría de Educación, Vicente Benítez, aquel priista de “las maletas voladoras”, que en su momento fuera un operador electoral de Ramón Poo.

Y, por tanto, favor con favor se paga.

 

EMERGENTE AL BAT

Por eso, y a primera vista, algunos priistas sienten que Ana Guadalupe derrotará a la Gudiño.

Pero como Ana está desbocada, chance y se cumpla la profecía de Morris West en “El arlequín”, la alcanza y rebasa y se queda con la Gudiño como el perrito de las dos tortas, entrando al quite el director del Instituto Nacional de Educación para Adultos de la Secretaría de Educación Pública, Alfredo Llorente Martínez, quien desde hace ratito anda picando piedra con su mismo sonsonete de alfabetizar.

Sólo que, bueno, Llorente Martínez tiene un padrino de súper lujo: el secretario Emilio Chuayffet Chemor, nombrado por Enrique Peña Nieto como su enlace presidencial con los gobernadores del sur del país, entre ellos, Javier Duarte.

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