15.4 C
Xalapa

Periodismo independiente en el mundo de los absurdos: Grecko

-

POR DAVID ARCOS/ENTREVISTA

Fue secuestrado en Siria el pasado 22 de enero de 2013. Cubrió conflictos en Libia, Siria, Irán, Palestina, Congo, Filipinas y Egipto 

 

 

Un secuestro marcó su vida, pero no su profesión. Los recuerdos merodean su mente, pero no le impiden continuar su camino. La guerra, las matanzas y los enfrentamientos se diluyen en su sangre fría. Su objetivo: describir los conflictos del Medio Oriente. La lucha por la paz mundial: su armadura ante guerrilleros. Plasma lo observado en unas hojas de papel. Lo exilian. Gana.

En 2009, comenzó a cubrir movimientos políticos y sociales en Libia, Siria, Irán, Palestina, Congo, Filipinas y Egipto. A la fecha, aún cuenta con el carácter para presenciar y plasmar los incesantes hechos violentos que han carcomido a esos países durante años.

No ha padecido un impacto emocional que le impida hacer su trabajo, pero no descarta que pueda sucederle. Algunos de sus compañeros y amigos corresponsales de guerra padecen un desorden postraumático –se da en personas que han experimentado situaciones de violencia, como trabajadores de rescate, médicos, periodistas, soldados o víctimas-.

Desarrollaron actitudes “extrañas”. Los corroe el miedo y la intranquilidad. Tienen pesadillas y problemas con sus familiares. “Escuchan cualquier ruido y creen que se ha desatado una batalla”.

Fue secuestrado en Siria el pasado 22 de enero de 2013 junto con el documentalista húngaro Bellint Szianko y el fotógrafo español Andoni Lubaki. Los tres fueron liberados después de 12 horas.

Esconderse de manera prolongada. Sentirse observado dondequiera. Desvanecerse lentamente. Extinguirse. La presión hacia periodistas, lo más afanado. La vida, lo más difícil de conservar en el continente Africano.

A los 13 años ya hacía su propio periódico con los materiales que tuviese a la mano. Durante su paso por la preparatoria editaba su revista independiente y otras publicaciones. El periodismo: su vocación.

Témoris Grecko es un periodista mexicano, viajero y corresponsal de guerra. Perteneció al equipo de la revista Cambio, fundada en 1993 por Gabriel García Márquez.

Es columnista para Esquire y National Geographic Traveler (ediciones para América Latina), colabora en las revistas Proceso, Domingo y Quo, así como en los diarios La Nación (Buenos Aires) y El Periódico de Catalunya (Barcelona). Forma parte del colectivo Cuadernos Doble Raya. Ha recorrido el mundo y visitado 91 países. Se encuentra en México sólo dos o tres meses por año. Su ciudad favorita –después del Distrito Federal (D. F.)- es Estambul.

Ha escrito los libros “Canás. Francotiradores de la Siria libre”, “La Ola Verde. Crónica de la revolución espontánea en Irán”, “Asante, África. Crónica de un encuentro con los pueblos de Sudáfrica, Suazilandia, Tanzania y Kenia” y “El Vocero de Dios. Jorge Serrano Limón y la cruzada para dominar tu sexo, tu vida y tu país”.

Con botas para todo terreno, un pantalón con bolsillos a los costados, el cabello canoso y rizado, la barba de candado y una arracada en la oreja izquierda, caminaba sobre la calle San Luis Potosí de la colonia Roma Norte, del D. F.

Recorrimos varias cuadras en la misma dirección. La lluvia defeña arreciaba y atosigaba la vista. Sin observar, cruzamos una de las calles perpendiculares. Un vehículo pasó velozmente a escasos metros de nosotros. Casi nos arrolla. Grecko, asustado, lanzó un “ay… güey”.

Acomodaba su cabello con la mano derecha. Volteaba con frecuencia hacia atrás. Corroboraba que sus alumnos del curso taller “Del cuaderno a la portada. 11 pasos para escribir una historia de alto impacto” –mismo que impartió junto con sus colegas Salvador Frausto y Eileen Truax en el Taller Arte Luz-  lo siguieran.

La cátedra había culminado. Su destino: el restaurante La Embajada Jarocha. En el camino platicaba sobre los factores que lo habían motivado a dedicarse al periodismo.

—“Siempre ha sido mi vocación el periodismo, desde muy niño. En la secundaria empecé a sacar mi primer periodiquito que se llamaba: Libertad, diario independiente en el país de los absurdos. Vi una película que me definió, en español se llama El Año en que Vivimos en Peligro, es sobre un periodista australiano que cubre un golpe de estado en Indonesia”-.

Sonrió y continuó avanzado. Su semblante cambiaba cuando describía sus vivencias en situaciones violentas. Su anhelo por cubrir guerras en otros países comenzó durante su adolescencia. Se mostró indeciso por el riesgo que eso implicaba. Se retractó. Después de varios años acabó haciéndolo.

Algo verdaderamente difícil para él es describir su labor y su trayectoria profesional en una frase, así como los factores que lo motivan a plasmar los conflictos de otros países, aunque tenga que arriesgar su vida; sin embargo, lo intentó:

—“Busco rescatar la lucha de la gente para mejorar sus condiciones de vida. Aprender de la gente que lucha. Lo de las guerras vino durante la adolescencia y después dije: eso está muy denso. Fui a El Salvador  a los 18 años a cubrir unas elecciones en la época de la guerra civil. No sé bien qué pensé pero me pareció demasiada violencia. Un tiempo después acabé cubriendo conflictos otra vez, ya más grande, con otra visión”-.

La cobertura de guerras fue más frecuente desde de 2009. Tras las elecciones árabes en 2011, los conflictos se intensificaron. Grecko estuvo allí para informar oportunamente sobre lo que ocurría.

Ha aprendido a digerir la violencia, pero no está tranquilo porque los conflictos emocionales podrían agobiarlo en cualquier momento. A la fecha, ha sopesado los problemas y se considera mentalmente saludable.

Hablar del secuestro que sufrió, lo incomoda; sin embargo, éste no fue el único obstáculo que ha tenido que enfrentar para poder cumplir con sus labores periodísticas.

—“Ya con el secuestro en Siria tuve bastante. También tuve que salir corriendo de Irán. En Egipto hay una enorme presión sobre los periodistas y no puedes hacer nada, tienes que andarte con mucho cuidado. Andar escondido”-.

 

Mientras se preparaba la reunión en el restaurante citado, debajo de la carpa del lugar, junto a unas peceras y al ritmo del Son Jarocho, Temoris Grecko daba a conocer cuáles habían sido sus primeros pasos en medios de comunicación.

Inició su carrera periodística formal en TV Azteca, a los 20 años, pero en poco tiempo renunció. “Chocó” con los estilos de informar de ese canal.

Dedicado al periodismo independiente, sin presiones de ningún tipo. Acostumbrado a escribir sin censura o autocensura, reconoce que en este país los riesgos que enfrentan los periodistas cada vez son mayores. La muerte de comunicadores va a la alza y faltan acciones para frenar el problema.

Con gesto ensañado e imponente, lamenta que el gremio periodístico no esté totalmente unido, pues dicha situación le resta fuerza para presionar al gobierno y exigir una mayor seguridad.

 

—“Tenemos que solidarizarnos unos con otros, tenemos que trabajar juntos en iniciativas que nos permitan presionar al gobierno para que haya una protección hacia la prensa y también que deje de comprar a la prensa, eso es por un lado”.

“La solución no puede ser para los medios en particular, los medios somos parte de la sociedad, entonces tenemos que seguir trabajando para salir de la situación de violencia que vive el país”-.

El principal hobby de Témoris Grecko es viajar. Por ello, en noviembre próximo estará conociendo nuevos territorios del mundo, donde, seguro, tendrá muchas historias que contar.