13.5 C
Xalapa

Posdata

La soledad del poder

 

  • El político aquel miró el árbol de navidad y contó el número de regalos. Apenas ocho, cuando en otros tiempos, en la cúspide, llenaban el cuarto de servicio con tantos obsequios

 

LUIS_VELAZQUEZCamino a la medianoche, el político aquel se sirvió un whiskazo y sentó en el sofá, en el centro de la sala de su casa, a mirar el árbol navideño que en días anteriores había levantado con su esposa y los hijos.

Entonces, paseó la mirada de norte a sur y de este a oeste del árbol, con sus luces de colores y el pasto desperdigado alrededor en el piso.

Y cuando iba en el primer sorbo se detuvo en seco. Contó el número de regalos que la trabajadora doméstica estuvo recibiendo en los días pasados y a punto de un infarto cardiaco fulminante apenas, apenitas y contó ocho.

¿Ocho? se preguntó y volvió a contar.

De un trago prolongado se acabó el vaso con el licor donde todavía nadaban los hielitos y se fue a su cantina para prepararse el segundo.

Miró los tiempos idos. Su paso por el Congreso local y el Congreso de la Unión, su paso por la Secretaría General de Gobierno, su paso por la presidencia del PRI y su paso por la alcaldía.

¡Tiempos aquellos!, se dijo en la melancolía, cuando los regalos navideños se amontonaba en la sala y hasta los guardaban en el cuarto de servicio y hasta le regalaban a sus padres y a sus hermanos y a sus cuñados.

Fueron los años dorados cuando en su carrera meteórica como favorito del Príncipe le miraban cara de gobernador, vacas gordas que anunciaban el paraíso terrenal, el mundo por venir tocando a la puerta.

Y ahora, cuando ocupaba un cargo menor, sin ninguna esperanza de repuntar, ni siquiera, vaya, de disparar a la luna y a las estrellas, quiso checar el nombre del remitente de los regalos navideños.

Y con el vaso whiskero en la mano izquierda se inclinó ante el arbolito y fue escudriñando uno por uno, atónito, sorprendido.

Uno, de su hermano. Otro, de un tío. Otro más, de su mamá. Otro, de su padre. Otro, de los padrinos de su boda.

Es decir, apenas, apenitas la familia.

Sintió la soledad del poder, la mismita que describe Miguel Alemán Velasco en la novela “Y si el águila hablara”.

El águila, pues, hablaba a su casa de manera silenciosa, porque se asomó a la ventana para mirar las luces de la calle, creyendo que, como estaban en tiempo de posadas, alguna “ramita” por ahí, con los niños del barrio, se acercarían a cantar y pedir su navidad.

Ni eso.

Sólo alcanzó a mirar una estrella solitaria en la noche nublada.

Es más, echó la mirada hacia el mediodía, la tarde y el principio de la noche y advirtió que ni una vez había sonado el teléfono y recordó la anécdota aquella cuando un amigo le dijo que si el teléfono suenan en casa y en la oficina, señal de que estás vivo, y si dejan de sonar, señal de que estás muerto.

Estaba vivo; pero muerto en vida. Lo atestiguaba el número de regalos en el arbolito navideño.

Sin la droga de la política. Sin un cargo público representando el poder sin límites. Sin derecho a chofer. Ni tampoco a escoltas.

 

AQUÍ ESTOY, LE DIJO LA ESPOSA EN LA MADRUGADA

 

Su esposa se asomó descalza en la sala. Miró el reloj de la sala. Estaban por dar la una y media y de la mañana. Iba por el cuarto, el quinto güiskazo.

Se miraron en silencio y se leyeron el lenguaje de los ojos. Le dijo él:

–Mira, te acuerdas que cuando estaba en el trono los regalos navideños sobraban. Y te acuerdas que también te dije que todo era efímero. Solo hay ocho regalos. Todos de la familia.

Ella tomó un vaso y se sirvió el whisky, solo, y en el otro vaso derramó el Tehuacán para que así se mezclaran y revolotearan; pero en el estómago.

Y se sentó a su lado, en el sofá. Y tomaron el whiskazazo en silencio, que es un lenguaje más significativo y emblemático que el lenguaje hablado.

–Aquí estoy, le dijo ella, cuando más tarde lo tomó de la mano camino a la recámara. Estaba amaneciendo y en la segunda botella sólo quedaba para un trago.

Artículo anteriorRoban guion de la nueva cinta del 007
Artículo siguienteLa crónica de hoy

NOTAS RELACIONADAS

Andares: Los ojos de Lucio

Por: Alejandro Mier Uribe   Al escuchar que una vez más los señores Beltrán discutían agriamente, la nana Gloria tomó del brazo al pequeño Lucio y...

Andares: El regreso de Lupe La Flaca

Por: Alejandro Mier Uribe   Lupe la Flaca ingresó al Hospital General a la una con diez minutos de ese miércoles. A pesar de que presentaba...

Andares: Lupe, la Flaca

Por: Alejandro Mier Uribe   Lupe restregaba con fuerza los trastos de la comida para quitarles el cochambre cuando Enriquito, su hermano menor, pasó detrás de...

Redes Sociales

124,628FansMe gusta
4,383SeguidoresSeguir
1,349suscriptoresSuscribirte

EDICIÓN IMPRESA

DE ÚLTIMA HORA

El riesgo por Covid-19 continúa en Veracruz; se registran 211 casos nuevos en el último día

Suman 33 mil 316 casos positivos de COVID-19 en la entidad, mientras que se han estudiando 53...

Se accidentó alcalde de Soconusco

Soconusco, Ver.- El presidente municipal de Soconusco, Rolando Sinforoso Rosas y parte de sus colaboradores fueron hospitalizados...

Aumentan a 77,163 muertes por coronavirus en México; hay 738,163 casos confirmados

La Secretaría de Salud informó este martes que ya son 77 mil 163 las personas fallecidas por...

Familia en Cuba denuncia represión y se refugia en atrio de Obispado

San José. – Una familia opositora cubana se refugió en un pasillo a la entrada del Obispado de Holguín, a...

Cinco cosas que debes saber del primer debate de Trump y Biden

La noche de este martes ocurrirá el primer encuentro entre Donald Trump y Joe Biden por la presidencia de...