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Fiscal indolente

 

  • Luis Ángel Bravo Contreras está dejando morir en el archivo la denuncia penal contra funcionarios duartistas, y quizá fidelistas, en el caso del Túnel Sumergido y contra la exalcaldesa de Alvarado por millonario daño patrimonial

  • Gerardo Buganza y Tavo Ruiz, obligados a dar seguimiento a sus demandas

  • El Fiscal, cómplice y culpable según la ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos

 

LUIS_VELAZQUEZHay con el Fiscal General de nueve años en Veracruz casos evidentes de indolencia y burocratismo. Indiferencia y apatía. Desprecio y menosprecio. Bueno, quizá órdenes superiores de jugar al policía chino.

Uno. En el segundo semestre del año 2014, el presidente municipal de Alvarado, Gustavo Ruiz, interpuso una denuncia penal por 38 millones de pesos de daño patrimonial a las arcas oficiales cometida por su antecesora, Sara Luz Herrera Cano, encarcelada en el penal de Amatlán de los Reyes por sus malas amistades con los carteles y el asesinato de su secretario particular.

A la fecha, el Fiscal, antes procurador de Justicia, ni una palabra, ni un reporte, ni un detenido, ni un indiciado, ni menos, mucho menos, el seguimiento a la denuncia penal.

Incluso, oh paradoja, el alcalde, tan ocupado en otros menesteres, se ha olvidado del asunto y ha dejado hacer y dejado pasar al Fiscal.

Acaso le hayan asestado un manotazo por interponer la denuncia penal sin consultar, digamos, al jefe máximo y/o al jefe del jefe máximo.

Dos. Nadie ha estado más enfurecido con la leyenda negra del inconcluso Túnel Sumergido de Coatzacoalcos que Gerardo BuganZa Salmerón, entonces, secretario de Infraestructura y Obra Pública.

También, claro, ahora como secretario General de Gobierno por segunda ocasión en que, hechos son hechos, el gobernador le delegó todas las facultades metaconstitucionales, publicadas en la Gaceta Oficial, para dar seguimiento al gran elefante blanco en que se ha convertido el dicho Tunelito… de la corrupción.

Su encabritamiento era, y es tanto, que en la SIOP ordenó a su director jurídico, el pastor evangélico amante de la verdad y la justicia, Emeterio López Márquez, interponer una denuncia penal en la procuraduría de Justicia en contra de 24 constructoras, algunas de ellas, involucradas en el caso del Túnel Sumergido.

Pues bien, BuganZa caminó en la SIOP y terminó su espacio y tiempo y regresó a la Segob, y el ex procurador, ahora poderoso Fiscal de nueve años, Luis Ángel Bravo Contreras, ni una palabra, ni un indiciado, ni un detenido, ni una pista, sobre las denuncias del titular de la SIOP.

Ahora, BuganZa en la SEGOB jarocha, ha retomado el asunto y ya se verá si el señor Fiscal, el narcisista y egotista número uno del duartismo (Alberto Silva Ramos ya se fue, quien ocupaba el primer lugar), continúa aplicando el principio francés de “dejar hacer y dejar pasar”.

Claro, si Buganza, como jefe político del duartismo, camino a la candidatura a mini gobernador de dos años, lo permite, tolera y solapa.

Bravo Contreras, podría, digamos, agarrar de tonto al presidente municipal de Alvarado, pues adolecería, digamos, de relaciones políticas superiores en la elite priista.

Pero en el caso de Buganza, se trata de palabras mayores.

Y más si Buga acaricia un sólo legítimo sueño: dejar atrás a Jorge Carvallo, Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva para que el jefe máximo lo mire como su favorito a la candidatura a la mini gubernatura.

Claro, en el otro lado del ring están los senadores priistas, Héctor Yunes Landa y Pepe Yunes Zorrilla, quienes en un solo frente común han advertido que irán por la gubernatura de dos y seis años, respectivamente.

Faltan, no obstante, unos 14 meses para conocer el desenlace de las elites priistas de Veracruz y del altiplano.

 

LA CÁRCEL ESPERARÍA AL FISCAL…

¿Por qué, entonces, la indolencia del Fiscal contra la denuncia penal de Buganza en el caso del Túnel Sumergido?

¿Por qué la indolencia del Fiscal contra la denuncia penal del alcalde de Alvarado por el daño patrimonial millonario de su antecesora, Sara Luz Herrera, a las arcas municipales?

¿Se deberá… a que anda ocupado esclareciendo los más de mil secuestros de Veracruz, entre ellos, de unos 144 menores de edad?

¿Acaso estará a punto de lograr que los carteles y cartelitos huyan de la tierra jarocha camino a las montañas agrestes de otros estados?

¿Ya aclaró el secuestro del reportero, director del periódico “La Unión”, activista social y “conductor de taxi” de Medellín, Moisés Sánchez Cerezo, desaparecido el 2 de enero a las 7 de la noche en su pueblo?

¿Está por lograr que los cientos de desaparecidos regresen vivos y sanos a sus casas?

¿Estará a punto de anunciar el fin de la impunidad en el territorio jarocho, que es, por demás, una pesadilla para el gobernador?

¿O su indolencia formará parte de un doble, triple juego, donde por un lado BuganZa y Tavo Ruiz hicieron como que declararon y el Fiscal hizo como que aceptaba, para crear la sensación y la percepción en el alma colectiva de que en el duartismo se castiga a los traficantes del erario público?

Si BuganZa y Tavo Ruiz interpusieron denuncia penal están obligados a dar seguimiento al hecho.

Pero, además, a insistir una y otra vez.

Pero, además, a que si del otro lado del ring hay silencio, entonces, la ley de Responsabilidades de Funcionarios Públicos es clara: la indolencia también es un delito, porque se atraviesa la presunción de la complicidad.

Y, por tanto, de seguir así, la cárcel esperaría al Fiscal.