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LUIS VELÁZQUEZ

El alcalde que doblegó a duartistas

 

•Ya quisieran los 8 millones de habitantes a un presidente municipal como Bonifacio Aguilar Linda, de Soledad Atzompa

•Bragado, sin dobleces, al lado de su pueblo…

 

 

Los 8 millones de habitantes de Veracruz ya quisieran un presidente municipal como el de Soledad Atzompa, Bonifacio Aguilar Linda, militante del PRD.

El gobierno duartista, por ejemplo, lo acusó de que él estaba formando las autodefensas en la sierra de Zongolica y exigió y demandó pruebas.

Y todos callaron.

Incluso, el alcalde dijo que la población indígena había integrado las guardias comunitarias por voluntad propia para defenderse de los malandros, y por tanto, estaba y está con ellos a morir.

Suscribió convenio con el secretario de Seguridad Pública, donde el defeño Arturo Bermúdez se comprometió a que la dependencia, mejor dicho, la secretaría de Finanzas y Planeación pagaría la capacitación de jóvenes para convertirse en policías.

Y a la hora de la verdad, Bermúdez se hizo tonto, y entonces el alcalde tocó a su puerta y nunca se abrió.

Entonces, envió un mensaje claro, directo, sin rodeos y sin ambages a Bermúdez:

“Bermúdez solo nos deja la marcha popular para que nos escuche”.

Y la organizó.

Ah, pero antes, recibió ene número de llamadas de duartistas para amenazarlo, hostigarlo, acosarlo y presionarlo para desmentirse y el alcalde se mantuvo firme en su postura.

Pero, además, dejó claro: Los duartistas quieren resolver todos los problemas por el teléfono.

El lunes 29 de septiembre organizó la caminata de la sierra de Zongolica a Xalapa, y cuando llegaban a la caseta de peaje de Fortín fueron interceptados de manera cariñosa por unos cien policías enviados por Bermúdez.

Luego apareció un mensajero especial que lo comunicó con el gobernador vía celular a España, donde Javier Duarte seguía los pasos, eso dice el boletín, para la Cumbre Iberoamericana a efectuarse en el mes de noviembre en el puerto jarocho.

Y antes de que ambos se intercomunicaran, el alcalde puso el celular en el micrófono abierto para que todos escucharan el diálogo.

Es decir, para que la conversación con el gobernador fuera conocida por los 3 mil indígenas en la marcha.

Duarte por teléfono pedía al presidente municipal que desistieran de su marcha, que cuando regresara a Xalapa lo escucharía y que si hubiera estado en Xalapa habría ido a su encuentro.

Y, claro, el alcalde fue incrédulo ante la palabra oficial y por acuerdo colectivo de todos la marcha se mantuvo.

 

EL TIEMPO DEL MENOSPRECIO Y EL DESPRECIO

Y es que, bueno, era demasiado tarde para creer en el gobernador, pues el alcalde quiso arreglar los pendientes por medio del diálogo con Érick Lagos, Arturo Bermúdez, Gerardo Buganza y Adolfo Motita, y ninguno expresó la voluntad política para escucharlo, tirándolo a loquito, menospreciando incluso su autoridad edilicia ganada en las urnas, a diferencia de ellos que los cuatro fueron nombrados por dedazo.

Es más, cuando el alcalde llegó a la secretaría de Educación para solicitar equipo y mobiliario para el COBAEV de Soledad Atzompa, entregó un oficio a la señora directora de Espacios Educativos, la ideóloga educativa, Dominga Xóchilt Tress, y, primero, nunca quiso recibirlo,  y segundo, jamás dio respuesta al oficio, solo, quizá, acaso, porque la Dominga se siente tan poderosa como Cleopatra, por ejemplo, mínimo, Evita Perón.

Incluso, quizá pudiera escribirse que los duartistas actuaron así ante el alcalde de Atzompa, porque es perredista, y como para “Los niños infieles” hay ciudadanos de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta categoría, ni hablar, tal es el trato.

Además de que el edil perredista nada puede esperar de los diputados de su distrito, el local, Ignacio Valencia Morales, y el federal, Tomás López Landero, porque ambos son priistas, y están más interesados en el cargo público que sigue.

 

EL GÓBER PADRÍDISIMO QUE TODO PERMITE AL GABINETE

 

¡Pobre Duarte!

Y pobre, porque, además, es tan tan tan amigo de algunos secretarios del gabinete… que todo les pasa y perdona.

Y ahora todavía de pilón, las groserías, prepotencia y soberbia de la tal Dominga.

Se insiste: en su momento y oportunidad, el presidente municipal, Bonifacio Aguilar cabildeó y tocó puertas de una manera civilizada con la parte correspondiente del gabinete duartista.

Y como los días y las semanas transcurrían y nunca dieron una respuesta satisfactoria, es más, ni el teléfono le contestaban, en nombre de su pueblo, el edil recurrió a la única salida que los duartistas han dejado, es decir, la marcha, el plantón, la manifestación, la denuncia mediática.

Y ante tales hechos y circunstancias, entonces, el góber padrísimo necesita salir al rescate de su gabinete para apagar el fuego.

¡Pobre Duarte!

Sin duda, estará ganando un montón de indulgencias para irse derechito al cielo; pero aquí, en la tierra, los 8 millones de habitantes de Veracruz siguen desencantados y decepcionados de su estilo personal de gobernar y ejercer el poder, tolerando la soberbia, la prepotencia y el desprecio y menosprecio de una parte de su gabinete, (¿todo?) a los graves y grandes pendientes sociales, económicos, educativos, de salud y de inseguridad.