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Posdata: El pedagogo social del siglo XXI

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•Con tantos méritos coleccionados, el profe Guillermo Zúñiga estaba llamado a brincar de la UPAV a la Secretaría de Educación de Veracruz

•Pero por un pelito, Flavino Ríos le ganó

LUIS_VELAZQUEZTantos premios está recibiendo el profe Guillermo Héctor Zúñiga Martínez que por un pelito Flavino Ríos Alvarado le ganó la secretaría de Educación para continuar la obra pedagógica de Adolfo Motita, a la altura, digamos, de José Vasconcelos, con su obra trascendental “En este taxi yo sí leo” y el premio nacional de danza para una escuela de Gutiérrez Zamora por bailar sabroso “El tilingo lingo”.

Se ignora, por ejemplo, si el góber fue informado a destiempo que el profe fue aclamado como el “Pedagogo Social del siglo XXI”, por encima, incluso, de Emilio Chuayffet y/o el rector de la UNAM, José Narro Robles, pues de lo contrario, Flavino hubiera quedado en la recta final.

Y es que, bueno, solo para empatar, digamos, un poquito a Motita, nadie mejor que el profe para ocupar su silla.

Flavino, claro, tiene méritos. Por ejemplo, en el siglo pasado fue policía, y ahora, ha sido ungido ideólogo educativo, luego de impartir clases en la UNAM en una época de sequía política y lograr el doctorado en Derecho Constitucional por la máxima casa de estudios.

En contraparte, el profe Zúñiga, además de su declaratoria como el “pedagogo social del siglo XXI”, a la altura, digamos, de Giovanni Sartori, colecciona las siguientes preseas: Fundador de la Escuela Normal Superior. Fundador de las cuatro escuelas normales de Veracruz.

Fundador del Instituto de Educación Superior. Fundador del Colegio de Bachilleres.

Fundador de la Telesecundaria Vespertina. Fundador de la UPAV, su última creación.

Además, director de Educación Popular hace un montón de años, cuando Flavino andaría en pañales jugando en Oaxaca.

Y por si alguna presa faltara doctor honoris causa por varias casas de estudio de educación superior.

Así, el profe estaba llamado a enaltecer la SEV de Javier Duarte con la titularidad.

Lástima que el nombramiento otorgado por sus iguales y pares en Minatitlán haya pasado inadvertido por el jefe máximo.

Además, porque el profe es un puente de transición entre un par de generaciones políticas, quizá tres: Fidel Herrera, Javier Duarte y el futuro gobernador de Veracruz, Pepe Yunes Zorrilla, de quien es su padrino.

FILOSOFÍA PEDAGÓGICA Y SOCIAL DE PEDRO EL ANACORETA

El título de “pedagogo social del Siglo XXI”, nunca, jamás, por ejemplo, lo imaginó José Vasconcelos, el llamado maestro de América, quien en la campaña presidencial de los años 20 en el siglo anterior pronunciaba discursos incendiarios en el día, y en la noche, escribía un libro de filosofía, camino a descubrir la raza cósmica.

Tampoco, digamos, y para ubicarnos en el siglo XX, Jaime Torres Bodet en su paso por la Secretaría de Educación Pública, tan visionario como era, imaginó el concepto de pedagogo social.

Quizá Pedro el anacoreta de las montañas de Alto Lucero, la tierra de Paquita la del barrio, aquella de “rata de dos patas”, en sus horas de reflexión habría mirado el puente entre la pedagogía y la sociología.

TÍTULO SIN PRECEDENTE EN EL PAÍS

La UPAV también se ha unido al coro de voces reclamando el pago de pendientes a la Secretaría de Finanzas y Planeación.

Mientras a la Universidad Veracruzana, UV, por ejemplo, adeudan 1,500 millones de pesos, a la UPAV, ha dicho el profe, 400 millones de pesos correspondientes al subsidio autorizado por el Congreso local.

Sin embargo, igual que los prestadores de servicios ambas partes han aguantado vara y luego de su reclamo mediático guardaron silencio.

En el mejor lenguaje priista dirían que los plancharon.

Y, sin embargo, la UPAV colecciona el mayor número de licenciaturas, maestrías y doctorados, con campus de norte a sur y de este a oeste de la tierra jarocha, con alumnos en el otro extremo del mundo, aun cuando sus egresados estén descubriendo las puertas cerradas del mundo empresarial, pues resulta insólito que en menos de lo que canta un gallo obtengan un diploma universitario.

Claro, dado el desempleo, los salarios de hambre y la migración, la pobreza, la miseria y la jodidez, los hijos de “los desheredados de la fortuna”, como decía Albert Camus, le entran a todo en la UPAV, con tal de acarrear en su bolsa una copia del título académico y tocar puertas laborales, y de paso, colgar el diploma en la sala de la casa.

Y, por añadidura, el profe Zúñiga alcanzar el mérito que ningún académico del país ha logrado en su vida.

Es decir, el título de Pedagogo Social del siglo XXI.

Pero, bueno, luego de que sus alumnos y pares como Fidel Herrera y Dante Delgado lograron la gubernatura y él quedó en la antesala, lo mejor es llenar la biblioteca con diplomas para algún día, si el tiempo lo permite, ufanarse ante los nietos.