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Xalapa

Posdata: Se van políticos desechables

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POR LUIS VELÁZQUEZ

 

•En el gabinete de Javier Duarte (Mauricio Audirac, Gerardo Buganza, Arturo Bermúdez y Bravo Contreras) está la clave para trascender en la historia local

 

Hacia final de año, principio de enero, una parte del gabinete legal del gobernador Javier Duarte habrá renunciado para buscar el siguiente cargo público, como es la curul federal.

Pero todos representan lo que el politólogo Carlos Ronzón Verónica denomina políticos desechables.

Y desechable porque el secretariado clave de Javier Duarte seguirá inamovible para formar parte, digamos, de lo que llaman el gabinete del cierre.

Entre ellos, los siguientes:

Uno. El secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, con el pendiente social número uno de Veracruz, como es la inseguridad.

Dos. El procurador de Justicia, Luis Ángel Bravo Contreras, con el otro gran pendiente social número uno, como es la impunidad.

Es más, diríase que en tales ejes radica la posible trascendencia de Duarte, como él mismo se definiera en diciembre del año 2010: el mejor gobernador en la historia, y eso que ya van 73 cambios.

Tres. El secretario de Infraestructura, Gerardo Buganza Salmerón, para ver la gran obra pública que dejará el duartismo a Veracruz.

Y más, y como en el caso también de Bermúdez Zurita, se trata del par de secretarios para quienes Duarte modificó la ley exprofeso a fin de otorgarles más facultades.

Cuatro. El quinto secretario de Finanzas y Planeación, extitular del ORFIS y excontralor, Mauricio Audirac Murillo, para el cierre y un cierre de lujo para evitar desaguisados.

En ellos descansa la parte neurálgica del gobierno del estado.

Y ellos, por fortuna, son ajenos ahora a la tentación del poder político, y más cuando el sexenio se aproxima a su fin y el jefe máximo necesita lealtad a prueba de bomba.

Fue la lealtad, por ejemplo, que meses anteriores el director de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos, alardeaba hacia Duarte, asegurando que le había jurado y perjurado que el único objetivo de su vida pública era terminar el sexenio a su lado.

Una vil patraña.

Y patraña porque apenas pudo mirar la luz ha enloquecido con la candidatura a diputado federal.

Pero más aún con esa locura fidelista llamada mini/gubernatura de dos años, creyéndose el hombre nuevo, el llamado por los dioses, para relevar a Duarte.

Y, bueno, si Gina Domínguez fue desechable, también Silva Ramos, cuyo trabajo podría evaluarse calibrando la percepción ciudadana sobre el gobernador.

 

GOBERNADORES EN LA TABLITA

 

Con Bermúdez Zurita, Bravo Contreras, Buganza Salmerón y Audirac Murillo, Duarte tiene de sobra para trascender en la historia local.

Uno, la inseguridad, que es gemela de la impunidad.

Dos, la obra pública, que ha sido tan exigua.

Y tres, el saneamiento de las finanzas, tan ahorcadas con la deuda pública, los proveedores cobrando limosnitas, el cuarto año de austeridad y la cero obra de infraestructura.

Y, bueno, si en los próximos dos años que restan al duartismo el escenario pudiera levantar para bien de los 8 millones de habitantes de Veracruz, otra será la percepción del duartismo en el alma colectiva.

Ahí se concreta el gran desafío, y más en un país donde tales ejes (inseguridad y obra y deuda pública) han descarrilado a varios gobernadores, un par de ellos, Fausto Vallejo, de Michoacán, y Ángel Aguirre, de Guerrero, renunciados porque los hechos y circunstancias los rebasaron.

En tanto, otros (Egidio Torre Cantú, de Tamaulipas; Eruviel Ávila, del estado de México; Graco Ramírez, de Morelos; y Gabino Cué, de Oaxaca) están en la tablita. Incluso, hasta Roberto Borge, de Quintana Roo.

 

JINETES DEL APOCALIPSIS DUARTISTA

 

Del cuarteto clave de secretarios, un par está bajo sospecha absoluta, como son Seguridad Pública y el procurador de Justicia.

Con todo y Veracruz seguro y Veracruz blindado y Fuerza Civil y que cada semana detienen a bandas de malandros, y de que los hombres desaparecidos están internados en granjas etílicas y las mujeres desaparecidas huyeron con el amante y de que los malandros ahora solo roban Frutsis y Pingüinos, la realidad avasalla.

El dolor de los cientos de familiares de los asesinados, secuestrados y desaparecidos es superior, digamos, a las obras y acciones del duartismo.

En contraparte, el titular de SEFIPLAN tiene su pasado en el ORFIS y la Contraloría, que posibilita una mejor operación financiera y económica que Tomás Ruiz González, Salvador Manzur Díaz, Carlos Aguirre Morales y Fernando Chárleston junior.

Claro, el cierre del sexenio es el más difícil porque se atraviesa, todavía peor, la elección de diputados federales para el primer Congreso de la Unión del presidente Enrique Peña Nieto y la elección del gobernador.

Y con frecuencia ocurre, más aún, siempre, que mientras la obra pública se contrae, las campañas son la prioridad y parecen un barril sin fondo.

Pero, bueno, en los resultados de los cuatro jinetes del Apocalipsis duartista estará que el jefe máximo entre a la historia…