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Xalapa

Restricción de movilidad en Xalapa, solo a medio gas…

Las avenidas Clavijero y Lucio lucen vacías. En Juan de la Luz Enríquez de vez en cuando circula alguna motocicleta y vehículos oficiales con logos del Ayuntamiento de Xalapa y del Gobierno Estatal con los sellos: “Veracruz me llena de orgullo”. El sol sale tímidamente en la Atenas Veracruzana, es el primero de cuatro días en donde para contener el Covid-19, el aparato estatal decidió que se iba a restringir la movilidad en las calles del centro histórico y a suspender diversas actividades gubernamentales. Y estas -las medidas- se cumplen a medias. Como dijeran los memes de las redes sociales: “O sea sí, pero no”.

Escoltas del gobierno estatal, policías estatales y oficiales de tránsito, así como secretarios y godinez del Palacio de Gobierno trabajan como en un día normal, igual sucede en el Ayuntamiento de Xalapa. Sobre Enríquez y Zaragoza los comercios abrieron, tal vez un poco más tarde que de costumbre, pero abrieron.

En el Café Bola de Oro y en Acá Las Gordas, los meseros se aburren, poca clientela para ser las diez de la mañana. Apenas tres mesas ocupadas en el café y una sola en el restaurant de antojitos. En las calles, la gente ahora si porta riguroso cubrebocas y camina como apresurada, como ensayando, una segunda fase de la pandemia.

A diferencia del fin de semana, el parque Los Berros y el Paseo de los Lagos lucen semivacíos. Taxistas dan vueltas sobre Allende y Ursulo Galvan y Venustiano Carranza pepenando clientela y nada. Los desenfrenos de posadas, reuniones de fin de año, bailes clandestinos, las compras navideñas, las ventas nocturnas y grandes baratas de fin de año han pasado factura a la sociedad xalapeña en los primeros quince días del año.

La estadística epidemiológica de la Secretaría de Salud es contundente: 3 mil, 65 casos acumulados de Coronavirus solo para Xalapa, en lo que va de la pandemia, 483 defunciones confirmadas y 736 casos “sospechosos” de probable Covid-19. Se tuvo que llegar a esta cifra caótica para que el residente de la Atenas Veracruzana se creyera que iba en serio la pandemia. 

En la Plaza Lerdo, un centenar de personas se concentra para una manifestación: Vienen de Coatzacoalcos, Poza Rica, Acayucan, Tuxpan, Xalapa y alrededores, a ratitos guardan la sana distancia, a ratos no. Quedan exentas de la crítica y estigmatización social, pues tienen a sus hijos desaparecidos, algunas desde el 2011, otras de fechas más recientes hasta llegar al 2018. En los demás comercios, los integrantes de la Cámara Nacional de Comercio y la industria restaurantera se quejan del “colapso” económico que generan estas “alertas” para contener el virus; pero nada dicen, del abuso ciudadano que se originó en diciembre. Ahora sí, como dijera el Secretario de Salud, Roberto Ramos Alor: “Ningún chile nos embona”.    

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