19.4 C
Xalapa

Un año más de impunidad para asesinos de periodistas

POR ROSA VÁZQUEZ/ EXCLUSIVA

 

El próximo Día de Muertos habrá altares para Gregorio Jiménez, Regina Martínez, Víctor Baéz, y el resto de periodistas que han sido asesinados durante la administración del gobernador Javier Duarte de Ochoa, lo que no habrá es justicia a los atroces crímenes cometidos en su contra.

Diez asesinatos en menos de cuatro años han colocado a Veracruz como la entidad más peligrosa para ejercer el periodismo, y aunque el gobierno ha buscado hacer de todo para asegurar que cada crimen se ha resuelto, lo cierto es que la incredulidad permanece.

El 31 de mayo Noél López Olguín, colaborador de Noticias Acayucan fue encontrado muerto después de varios días desaparecido, su asesinato fue atribuido a Alejandro Castro Chirino alias “el dragón” y a cómplices que nunca fueron localizados. Alejandro Castro fue detenido.

El asesinato de Miguel Ángel López Velasco y su hijo Misael López Solana, ambos fotoperiodistas de Notiver, ocurrido el 20 de junio del 2011, fue el primero que el gobierno quiso resolver asegurando que había sido por diferenciad personales con un ex agente de tránsito en Veracruz llamado Juan Carlos Carranza Saavedra “el ñaca”, por el que se ofreció una recompensa de 3 millones de pesos por su captura, mismo que no ha sido detenido hasta el momento.

Pero la versión cambió radicalmente cuando las autoridades comenzaron una aseveración generalizada con los asesinatos que seguirían al de la familia López, y fue decir que sus muertes eran por relaciones entre los periodistas y miembros del crimen organizado.

Yolanda Ortíz, reportera policiaca de Notiver fue encontrada sin vida el 27 de julio del 2011, su caso quiso resolverse al asegurar que ella como Miguel Ángel López y su hijo Misael fueron asesinados por un grupo de la delincuencia organizada nombrada el Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Al igual que los casos anteriores, se atribuyó a dicho cártel del narcotráfico el asesinato de Guillermo Luna Varela, Gabriel Huge Córdova y Esteban Rodríguez ocurrido el 3 de mayo del 2012.

Regina Martínez, corresponsal en Veracruz de la revista Proceso fue asesinada el 28 de abril del 2012. Ante la respuesta incrédula y acusatoria del gremio y asociaciones civiles sobre el manejo de los asesinatos anteriores, el gobierno del estado descartó el crimen por nexos con el narcotráfico, pues además la periodista mantenía una reputación intachable.

Por eso, poco después se anunció que el crimen había sido cometido con fines de robo y por personas conocidas de la periodista. Se culpó de esta forma a Jorge Antonio Hernández Silva “El Silva” y a José Adrian Hernández Domínguez.

El Silva fue detenido y la Procuraduría de Justicia en el Estado aseguró que había confesado el asesinato y robo de algunas pertenencias. Sin embargo el auto de formal prisión que se le dictó por 38 años fue desechado cuando el acusado argumentó haber sido torturado para declarar.

A pesar de eso, y tras un juicio de amparo que presentó la familia de Regina Martínez, se giró una nueva orden de aprehensión. El Silva fue localizado y presentado a los medios de comunicación el 28 de octubre de este año.

Un asesinato más fue el de Víctor Báez Chino, reportero de Milenio Veracruz. Secuestrado en las oficinas del portal reporteros policiacos y desmembrado poco después el 13 de junio del 2012. De acuerdo al gobierno de Veracruz, todos los asesinos del periodista murieron abatidos en un operativo realizado el 19 de junio.

El décimo asesinato ocurrió el 5 de febrero del 2014. Gregorio Jiménez fue secuestrado, torturado y asesinado. La procuraduría aseguró que se trataba de una venganza orquestada por una vecina del periodista, que contrató a un grupo criminal para privarlo de la vida.

Fueron detenidos y sentenciados: Teresa de Jesús Hernández Cruz, presunta autora intelectual, así como José Luis Márquez Hernández, Santos González, Jesús Antonio Pérez, Juan Manuel Rodríguez y Gerardo Contreras Hernández.

Las causas de los asesinatos según el gobierno de Veracruz. Han ido desde nexos con el narcotráfico, hasta problemas personales y el robo. En ninguno de los casos se ha reconocido la labor de los periodistas como factor importante para haber sido violentados.

Y mientras las autoridades continúan pensando que todos los casos han sido resueltos. El gremio periodístico continua con un vacío de injusticia y evitando a toda costa que el número se eleve.

NOTAS RELACIONADAS

Redes Sociales

125,230FansMe gusta
4,517SeguidoresSeguir
1,349suscriptoresSuscribirte

EDICIÓN IMPRESA

DE ÚLTIMA HORA