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Xalapa

Xalapa con X: Octavio, y los trabajadores ¿cuándo?

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POR ROSA VÁZQUEZ

 

Octavio Vázquez Ramírez lleva años como líder del sindicato Solidaridad Urbana de trabajadores municipales de limpia pública al servicio del ayuntamiento de Xalapa, y después de casi una década de saltar directo a la yugular de los alcaldes, Octavio al fin tiene hueso.

Este lunes a las seis de la mañana tomará protesta como nuevo subdirector de limpia pública, mientras el ex subdirector, Horacio Efrén Castañeda Reyes tomará el cargo de Subdirector de Conservación de Espacios Públicos.

Como sea, el caso es que Octavio supo jugar muy bien. Al principio, como un duro y despiadado crítico de las administraciones municipales, todo el tiempo dando la cara por su gremio, defendiendo cuando los llamaron ladrones, incumplidos.

Y ahora estará en su oficina de jefe, mandando, tomándose la foto de agradecimiento, de los convenios, de la fachada que dice “todo está bien” cuando la dirección en realidad es un basurero urbano y los trabajadores se encuentran con menores garantías.

Antes siempre pidiendo respeto para los hombres que representaba. Y atacando sin cesar, hasta fue un héroe cuando él y sus compañeros tiraron la basura en la entrada del relleno sanitario, pidiendo mejores caminos.

Pero su “lealtad” debió ponerse en duda cuando falleció un trabajador de los camiones recolectores por no llevar medidas de seguridad, y en cada accidente que sus compañeros han enfrentado por el riesgoso trabajo que realizan, Octavio calla, total que él sí tiene para irse a tomar su café a Parroquia o desayunar en el Don Justo.

El hombre, que hay que reconocer es hábil, después de que se hicieran públicos muchos robos cometidos por los trabajadores de limpia pública, se comportó más dócil, tranquilo, con más cariño por el alcalde Américo Zúñiga Martínez.

Y unos meses después, ahí estaba Octavio con su camisa morada y sus lapiceros en el bolsillo, nombrado jefe de operaciones de limpia pública y aplaudiendo los 20 puntos del plan integral para mejorar el servicio de limpia pública en la ciudad, que por cierto, está cada vez peor.

En ninguno de los 20 puntos se habló de un incremento salarial, tampoco de uniforme y herramientas de seguridad para los trabajadores que con la mano directamente recogen vidrios rotos, desperdicios de comida, desechos de baño, a veces hasta animales muertos.

Sólo se habló de una compensación para ellos, pero de un mayor ingreso o al menos de un ingreso para los campaneros, de eso no hubo nada. Los trabajadores como puedan, vendiendo el material que logran reciclar para completar su mísero sueldo.

Pero Octavio dijo que todos estaban de acuerdo, que los trabajadores aceptaban el plan propuesto del alcalde. Los vendió, a todos y cada uno de sus compañeros, como carne fresca lis puso en el asador.

Y ahora sí, a cobrar su recompensa, nombrado subdirector de limpia pública municipal, con un sueldo jugoso y en la silla de los reyes, de los que no se ensucian las manos ni llegan sudados a sus hogares. Octavio con el hueso y los trabajadores ¿cuándo?.