13.2 C
Xalapa

Xalapa con X: Se pudre la ciudad de las flores

POR ROSA VÁZQUEZ

 

 

La leyenda cuenta que “Xalapa morirá por agua”, quizá sea cierta y se esté cumpliendo, debe ser el agua de las lágrimas que mojan cada calle y colonia de la ciudad por la delincuencia que azota las esperanza y la impunidad que ha asesinado a la justicia.

Xalapa se cae en pedazos, los asaltos son el pan de cada día, algunos incluso sólo rezan para que en el próximo asalto el delincuente esté de buenas y no los asesine como ya ocurre cada tercer día en algún lugar.

Quedaron atrás las anécdotas de gente saludándose por la calle mientras levantaban el sombrero, hay que caminar ahora con navaja en mano o al menos con una piedra en el bolsillo.

O bien, ya ni defenderse es bueno, esa es la recomendación ahora: “mejor entregales todo y que se vayan”, mejor olvidarse de lo poco que tenemos, del automóvil que aún no se termina de pagar, del celular que se compró de uso y de la quincena que costó horas interminables de trabajo. Mejor que se lleven todo a que nos quiten la vida.

Pero ¿por qué? ¿Por qué la resignación de las vejaciones? Quizá porque cada día aparece una nueva noticia: “hombre muerto por asalto”, “mujer asesinada porque robaron su negocio”, “joven apuñalado por oponerse a que le robaran el celular”, “otra estudiante desaparecida”.

Y las noticias siguen y queman, lastiman y se tragan sin nada que poder hacer: “desconocido baleado en la calle”, “secuestran a empresario”, “amenazan a periodista” y el colmo de la desesperanza “Secretario de seguridad pública recomienda comprarse perros y alarmas para combatir la inseguridad”.

¡Ni hablar! Si ellos mismos dan la espalda, si ellos mismos intimidan y obligan a las jóvenes a doblar la calle para evitar pasar por la camioneta de encapuchados, si nada pueden hacer ¿qué nos queda?.

Las autoridades se han vuelto parte del juego, quizás porque tampoco saben qué hacer, quizás porque les da vergüenza admitir que el jugoso sueldo que reciben nunca lo desquitan, quizá me equivoco y en realidad se trata de que no les importa, total, para ellos “No pasa nada”.

¿Qué le va a importar al alcalde que en la colonia Revolución asalten a mano armada?, ¿qué le importa si en casa blanca roban los comercios? O ¿si en el centro de la ciudad asesinan? No le importa porque sus tres hijos duermen a salvo, porque en sus escuelas no se roban las computadoras, porque ninguno de ellos aparece en una ficha con la leyenda de “Alerta Ámber”.

Ya ni hablar del gobernador o el mismo secretario de seguridad pública, si los aviones están a su disposición cuando hay un peligro, si ellos sí tienen para comprar alarmas y a centenas de perros patrullando la ciudad cuando alguno anda en tierra.

El domingo marchó un diminuto fragmento de la ciudad, una pequeña parte que ya despertó y ha comprendido lo que pasa, el resto sigue siendo esclavo del miedo o la ignorancia. Y sólo eso nos queda, marchar, protestar, exigir. Mientras tanto se pudre la ciudad de las flores.

vazquezrosa03@gmail.com

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

NOTAS RELACIONADAS

Redes Sociales

125,252FansMe gusta
4,517SeguidoresSeguir
1,349suscriptoresSuscribirte

EDICIÓN IMPRESA

DE ÚLTIMA HORA